Bonos Brady, privatizaciones, fiebre M&A, Vaca Muerta: la historia de inversiones de EE.UU. entra en una nueva etapa


La visita de Obama se inscribe en un contexto de renovada esperanza para los inversores norteamericanos, tras un década en la que los capitales huyeron del país. Vendrá acompañado por una nutrida comitiva de empresarios. ¿Qué sectores rankean entre los más favorecidos?

 

 

 
Con presencia de capitales estadounidenses ya lleva varias décadas en el país.
Sin embargo, la forma, la intensidad y el volumen de las inversiones han ido variando notablemente según los momentos históricos. Claro está, acompañando los cambios políticos y económicos que atravesó la Argentina.

Hubo momentos caracterizados por la llegada de multinacionales orientadas, por ejemplo, al rubro del consumo masivo. Otros en los que el protagonismo pasó a manos del mundo financiero. También surgió una etapa íntimamente ligada a las privatizaciones.

Esto, en medio de dos grandes «fiebres»: la de las fusiones y adquisiciones (M&A, por su sigla en inglés) de los años ’90, y la de la burbuja de las «punto com».

Por cierto, se registraron períodos de impasse, como el que caracterizó a la década kirchnerista con su carga de intervencionismo económico y restricción a los movimientos de capitales.
El giro market friendly de Mauricio Macri en materia de política exterior y la llegada del presidente Barack Obama permiten avizorar un punto de inflexión para el ámbito empresarial.

Por lo pronto, ya se tejen promesas sobre planes de desembolsos por u$s20.000 millones. Al menos, eso es lo que prevé Alejandro Díaz, titular de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos (AmCham).

La agenda inversora tiene a los rubros del petróleo, la minería y las telecomunicaciones en un lugar muy destacado.

Quienes se manifiestan entusiasmados ante el nuevo contexto dan por descontado que comenzará a transitarse un camino muy diferente al recorrido durante el kirchnerismo, en el que las compañías estadounidenses estuvieron muy lejos de mirar hacia la Argentina a la hora de radicar proyectos.
«En los años 90, la Argentina se mantenía con comodidad entre los tres primeros destinos de inversión de América latina. A partir del 2003 comenzó a caer hasta llegar al puesto sexto, lugar que ocupa en la actualidad», afirmó a iProfesional Jorge Castro, experto en política internacional.

«El sistema de poder que se inició con las presidencias de los Kirchner alejó a las empresas norteamericanas. Inicialmente llegaban desembolsos de otros lugares hasta que la Argentina fue perdiendo competitividad», añadió.

La ausencia de inversores de Estados Unidos se fue haciendo notoria con el paso del tiempo. En lo que se refiere a fusiones y adquisiciones, desde la consultora de Orlando Ferreres dieron algunos detalles:

• En 2009, apenas representó el 14% de las operaciones locales.
• En 2010, ese share se redujo a tan sólo el 1%.
• En 2013, significó el 2,6% de las M&A.

• En 2015, sólo representaron el 12% de las compras y fusiones.
Estos guarismos no hacen más que explicitar la huida de inversores foráneos que tuvo lugar durante la gestión de Cristina Kirchner, potenciada por la imposibilidad de girar dividendos, por el cepo cambiario y por un mercado signado por el desdoblamiento cambiario.

 

El sello de los fondos de inversión

La llegada de Obama apunta a cambiar lo sucedido en estos últimos años, a potenciar el comercio bilateral y a darle un nuevo aire al clima inversor.

En la actualidad, de acuerdo con datos suministrados a iProfesional por la embajada estadounidense, de unas 2.000 compañías que operan en el país alrededor de 500 tienen en su composición accionaria un porción de capitales estadounidenses.

A partir de 1990, los inversores pudieron utilizar bonos de deuda para ingresar en compañías locales. Eran tiempos aledaños al Plan Brady y signados por ciertas facilidades para el arribo de capitales.

Luego de ese entonces, la participación de EE.UU. en el mapa de negocios local fue adquiriendo mayor protagonismo.

No sólo a partir de las compras directas (de una empresa por parte de otra) sino a través de los llamados fondos de inversión.

Estos se caracterizaban por ser administrados por una sociedad que buscaba hacerse de diferentes participaciones accionarias para así conformar un portfolio de compañías de diferentes rubros.

Potenciado por esta modalidad, Estados Unidos logró posicionarse y mantenerse en el «top five» de países que más invertían en la Argentina (1992-2002).

Eran tiempos en los España peleaba protagonismo, gracias al desembarco de gigantes como Telefónica y Repsol.

Según datos de la CEPAL, durante los años 90 los capitales norteamericanos comenzaron a pisar fuerte en la Argentina de la mano de firmas de la talla de Esso, Hewlett Packard, Mobil, Cargill, Monsanto o bien de los mayores desembolsos de empresas instaladas como Ford.

En esa misma época tuvo lugar la consolidación de Philip Morris a través de Massalin, además de fuertes avances por parte de General Motors, Pepsi y Coca Cola, IBM y Procter & Gamble.

Pero, más allá de estos nombres, o de las compras directas, los grandes protagonistas del movimiento inversor estadounidense eran los fondos de inversión, que reunían grandes masas de dinero y las volcaban para hacerse de un amplio abanico de empresas.

El ícono de esta movida fue el Exxel Group que encabezara Juan Navarro: llegó a poseer 73 compañías previo desembolso de 4.800 millones de dólares.

Supermercados Norte, Havanna, Musimundo, Freddo, Fargo, Blaisten, Argencard, Brand Group (Lacoste y Paula Cahen D’Anvers) fueron algunas de las adquisiciones que tuvieron lugar en su «época de gloria».

Una de las operaciones más resonantes fue la compra de la cadena Tía, nada menos que en la friolera de u$s650 millones. A los pocos años fue vendida a casi la mitad de su valor a la compañía Carrefour.

Otro fondo que dejara su sello en esos tiempos fue el de Hicks, Muse, Tate & Furst. En 1998 se quedó con el 30% de CEI (antiguo dueño del 33% de Cablevisión). Con posterioridad, ese porcentaje fue absorbido por el Grupo Clarín.
En igual lapso los norteamericanos de Tate & Lyle se quedaron con el 60% de Industrias de Maíz.

Para algunos expertos por falta de know how específico, para otros por el cambio de contexto, lo cierto es que esta modalidad comenzó a ir en declive hasta prácticamente extinguirse.

Un claro ejemplo de cómo terminaron las cosas para algunos fondos lo aportó Newbridge: en 1997 suscribió acciones de Alpargatas a un peso cada una. Apenas dos años más tarde esta última entró en cesación de pagos y sus papeles se derrumbaron a tan solo 8 centavos.

Para analistas consultados por iProfesional, estos fondos comunes pasaron rápidamente al ocaso pues no funcionó la fórmula de atar semejante caudal de inversiones a un país que fue mutando hacia la recesión.

Esto resultó una trampa mortal tanto para The Exxel Group como para otras iniciativas respaldadas por estadounidenses. La debacle del 2001 terminó por darles la estocada final.

Vuelta de página
«Estados Unidos fue uno de los grandes inversores en la Argentina. Al ir retirándose, Brasil asumió un mayor protagonismo, en gran parte por la sintonía política que tenía con el gobierno kirchnerista», señaló Fausto Spotorno, director de Orlando Ferreres.

«En los últimos diez años EE.UU no tuvo interés por el país. Ni siquiera en minería, una actividad en la que, por lo general, busca hacer punta en cada mercado», expresó.

De cara a lo que viene, «Macri apunta a renovar los canales tradicionales con Estados Unidos. Buscará captar el interés a cambio de, por ejemplo, apoyar los nuevos tratados que le interesan a Norteamérica», expresó Marcos Leonetti, especialista de Economía Online.
Por lo pronto, el mandatario argentino ya tiene trazada una ambiciosa agenda luego de que el presidente norteamericano pise suelo albiceleste.

Vendrá acompañado por unos 400 empresarios y jefes regionales de compañías estadounidenses que operan en América latina. Además, serán de la partida la secretaria de Comercio, Penny Pritzker; el secretario del Tesoro, Jack Lew, y el secretario de Agricultura, Tom Vilsack.
Varios de los que participan de la comitiva ya han dado muestras del entusiasmo que les genera el hecho de explorar nuevos negocios. También, estarán presentes importantes ejecutivos de compañías con sede en Texas, como Chevron, Exxon y Halliburton.

Está previsto además el arribo de altos representantes de firmas del sector tecnológico. En este sentido, los acuerdos de transferencia colocan a este país en una muy buena posición para traccionar capitales.

Por lo pronto, el gigante Microsoft ya viene mostrando su interés por la Argentina (en Davos, fue una de las empresas -junto con Coca Cola- que comprometió inversiones).
En el caso del rubro automotriz, General Motors es otra de las firmas que apostará fuerte por el país, a partir de su proyecto Fénix ya en etapa de desarrollo.
Se trata de la producción del Chevrolet Cruze, con el objetivo de ser vendido a otros destinos. En el sector hacen referencia a un desembolso de algo más de u$s2.000 millones.
Junto con infraestructura, educación y el negocio automotriz, otro rubro que genera atractivo es el energético, a raíz de las posibilidades que abre Vaca Muerta.

Macri ya mantuvo reuniones con los jefes de Shell, Total y Dow. Esta última lleva adelante un proyecto conjunto con YPF para extraer shale gas en Neuquén.

Andrew Liveris, CEO de Dow, comunicó que la compañía evaluará los resultados y, de ser positivos, indicó que para el desarrollo total del bloque la empresa podría desembolsar otros u$s2.500 millones.

En este sentido, el titular de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos (AmCham), Alejandro Díaz, aseguró que las «compañías norteamericanas tienen previsto invertir 20.000 millones de dólares en el sector energético».

«Hemos tenido reuniones en Estados Unidos, tanto con empresas como con el subsecretario (de Energía, Daniel) Poneman y siempre nos han manifestado esa vocación», enfatizó.

Díaz destacó que se trata de desembolsos más que relevantes, al tiempo que subrayó que «el promedio de inversiones extranjeras directas en el país por año es de unos 7.000 millones de dólares».

«Estamos hablando del triple de lo que hoy recibe la nación en un solo sector. La oportunidad que se presenta increíble», se entusiasmó el titular de la AmCham.

El ejecutivo aseguró que «más allá de la actual coyuntura -que muestra caída del índice de actividad- las empresas estadounidenses ven en este país un lugar para desarrollarse».

Díaz añadió que en petróleo, minería y telecomunicaciones hay muy buenas oportunidades a largo plazo: «Argentina es el tercer mercado latinoamericano detrás de Brasil y México», sostuvo.

Un marco jurídico estable, reglas de juego claras y un gobierno enfocado a mejorar el clima inversor transforman al país en un gran imán para que lleguen esos dólares que tanto necesita para comenzar a transitar el sendero del crecimiento.

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