De manual: la presión competidora de Uber produjo una caída en el valor de las licencias de los taxis


Los pasajeros prefieren evitar «gastos extras» y optan por otros medios de transporte. Esto complica a los taxistas, que advierten sobre la disminución de trabajo que se produjo en los últimos meses. A esto se suma la baja del precio que debe abonarse para poder tener un vehículo «amarillo y negro»

 

 

 
La mano está dura. Con los ‘tarifazos’ y los aumentos de los precios, la gente cuida un poco más el bolsillo y ya no toma tanto taxi. Se nota. Hoy, para recaudar lo mismo que hacías un tiempo atrás necesitás más horas de trabajo».
Esta es la realidad que viven los taxistas de la Ciudad de Buenos Aires, que acusan una baja aproximada del 30% en la actividad en lo que va del año. Para colmo, la llegada de Uber no colabora en nada con la situación.

Si bien la Justicia porteña prohibió el funcionamiento de este nuevo servicio en la Capital Federal, lo cierto es que la aplicación puede descargarse sin inconvenientes desde el Play Store de los celulares o tabletas.

Y, según acusan algunos taxistas, se pueden hacer viajes sin mayores inconvenientes pese a la decisión legal y a que, tal como explicaron desde la compañía a iProfesional, todavía no cuenta ni con una sociedad registrada en la Ciudad ni con una CUIT (y, por ende, no abona impuestos).

La consecuencia de todo esto se puede observar en otra variable: el valor de las licencias. Fuentes consultadas por este medio coincidieron en que hubo una caída en el precio que se paga para tener un taxi.

En la actualidad se pueden adquirir por un monto que oscila entre los 140.000 y 180.000 pesos. Claro que sólo se trata de la cesión del derecho de uso, por lo que hay que sumarle un vehículo que, según las disposiciones legales, no debe tener una antigüedad mayor a 10 años.

Desde Taxis Barzola, reconocieron que «hoy en día el mercado está medio raro y el valor de la licencia está muy cambiante». Además, que la situación afectó mucho al sector.
Al punto que, tal como reconocieron, el precio «tira más para abajo que para arriba».

Parece lejano el tiempo en el que se abonaban más de $200.000 para poder tener un taxi circulando por la Capital Federal. Hoy, incluso, vender una licencia se convirtió en un mal negocio medido en términos de dólares.

Al menos así lo demostró un relevamiento realizado por la UTN en base a los anuncios publicados en los clasificados, que evidencian que mientras unos años atrás se podía comercializar por casi u$s25.000, hoy en día se consigue por 14.000 dólares.

Por su parte, desde Amtax señalaron que el valor «fluctúa constantemente y depende del mercado». Por esto, es razonable pensar que la situación económica y la llegada de un nuevo competidor afecten el monto final que se deba pagar.

Un mercado cerrado
En la actualidad, el Gobierno porteño no emite nuevas licencias de taxi. Las últimas fueron otorgadas en 1987, época en la que todavía la Capital Federal no tenía carácter autónomo y su intendente era Facundo Suárez Lastra.

Tal como pudo averiguar este medio, en la actualidad las únicas emitidas en los últimos años han sido para cubrir las que fueron dadas de baja. Es decir, sólo se reemplazan las que están caducas y no se suman más de las existentes.

Las compañías consultadas concuerdan en que hay unas 38.600 licencias habilitadas en la Ciudad de Buenos Aires. Las mismas deben renovarse anualmente, para lo cual los titulares (o sus representantes) deben ir a SACTA.

Hace un tiempo, el Gobierno porteño había anunciado que emitiría 2.000 más. Pero esas promesas quedaron en la nada. Lo que sí tuvo luz verde fue el lanzamiento de créditos para que los choferes pudieran adquirir su propio taxi.

En la actualidad, se ofrece un préstamo prendario sumado a uno personal. Los montos máximos que se otorgan son de $140.000 (o hasta el 80% del valor de la factura del vehículo) y $160.000, respectivamente.

Pero las buenas intenciones no son suficientes. «El préstamo del Ciudad no ayudó», aclararon desde Taxis Barzola. Y concluyeron: «Todo viene para atrás. Hace un año o año y medio que estamos así».

Ahora, la llegada de Uber pone una nueva piedra en el zapato. Una bastante grande, si se tiene en cuenta que no existe un cupo de autos para circular, como sí ocurre con los taxis. Por ende, la oferta de transporte podría aumentar desmesuradamente.

En la Argentina hubo un récord de choferes inscriptos: 10.000 en las primeras 36 horas, según señalaron a iProfesional desde la compañía que lucha para instalarse en la Ciudad.

En total, los conductores que se inscribieron en Uber fueron cerca de 35.000 en todo el país. Un número que podría incrementarse si la empresa multinacional logra imponerse y circular sin problemas con aval del Gobierno porteño.

Uber, el mayor peligro
La llegada de Uber es el motivo que más peso puede llegar a tener sobre el valor de la licencia de taxis de cara al futuro.
Al menos así lo manifestaron diversos economistas consultados por este medio, que explicaron cómo es el mercado actual y de qué manera puede impactar la llegada de este nuevo competidor.

Víctor Beker, docente en la Universidad de Belgrano y autor de los manuales de texto con los que se formaron varias generaciones de economistas, explicó la fundamentación teórica sobre el porqué tiene lógica que la chapa del taxi esté en caída: «El precio de la licencia está determinado por el valor actual del flujo de beneficios a lo largo del tiempo».

Por lo tanto, todo lo que reduzca ese flujo, también impacta en el precio final que se debe abonar por aquello que la genera. En este caso, una baja en la recaudación por viajes impacta directamente en el monto que abone por la cesión de derecho.

El experto recordó que hay principalmente dos motivos que influyen en la actualidad sobre estos ingresos: hay una retracción en el uso de este medio de transporte y apareció un nuevo competidor en el mercado.

Pese a que todavía no tiene el aval correspondiente, lo cierto es que Uber probablemente se traduzca a futuro en una mayor competencia en el sector y, por lo tanto, una menor expectativa de beneficios.

Por su parte, el analista Ariel Barraud explicó que «en mercados donde la entrada ha estado regulada, se generaron rentas monopólicas para los operadores» a la hora de comprar o vender la licencia.
No obstante, el especialista del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) aclaró que cuando comienza a «desregularse» el sector y aparecen nuevos competidores a los que se les permita la entrada, la posición de poder que genera esa renta se empieza a erosionar.

«Las rentabilidades tienden a su valor normal y dejan de ser extraordinarias, lo cual llevaría a que ocurra lo mismo con el valor de la licencia», remarcó.

Barraud explicó que para los taxistas, oponerse a la entrada de Uber es una forma de manejar la «capacidad existente en la industria» y, de esta manera, de establecer una barrera.

Esto es así debido a que a medida que aumentan las trabas de ingreso, se vuelve más fácil coordinar un acuerdo de precios y sostener los valores más altos que los que surgirían en un mercado más competitivo.

Ahora, ¿qué tan grave puede ser la llegada de Uber para los taxis? Los especialistas no están del todo seguros, ya que es difícil imaginar qué lugar ocupará en el futuro la compañía con plataforma online.

En general, todo depende de la magnitud que alcance. Primero habrá un impacto inicial y después se estabilizará, porque hay una segmentación del mercado. Eso fue lo que sucedió con la aparición de los remises.
«De alguna manera, hubo una suerte de coexistencia», indicó Beker.

El especialista añadió que «en el caso de Uber no está tan clara la división del mercado. Se teme que esté al alcance de una gran cantidad de automovilistas que opten por el sistema».
«Todo dependerá de la reglamentación, de la confianza que haya en el sistema y el grado de difusión», especificó.

«Está claro la dirección en la cual va el fenómeno: la aparición de Uber, de por sí, va a generar un recorte. Ahora, ¿en qué magnitud? A priori es difícil saberlo, porque ni siquiera se conoce si efectivamente se va a poder instalar», concluyó.

Habrá que esperar ahora qué determina el Gobierno porteño: si decide habilitar a la compañía para que conviva con los remises y los taxis, o si prohibirá definitivamente el ingreso. Más allá de eso, lo cierto es que los valores de las licencias ya están acusando el golpe.

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