15 denuncias por mes de abusos de menores en Jujuy


En la mayoría de los casos, los acosadores son cercanos al entorno familiar. Según el registro judicial, Perico y Palpalá son catalogadas como «zonas rojas».

 

 

 

 
La Jueza de Menores, Pilar Medina, informó que si bien no hay estadísticas en la provincia, “aproximadamente en el mes ingresan de 10 a 15 (denuncias de) abusos sexuales. Por mes hacemos de 6 a 7 cámaras gesel, donde el menor declara y cuenta el sufrimiento que ha tenido”.

La situación se torna crítica sobre todo en el interior de la provincia ya que muchas veces los propios padres se niegan a denunciar y cuando el menor abusado hace la denuncia, se descubre que ya había sido ultrajada por otras personas en otra época y surgen nuevos hechos.

“Por lo general es del entorno cercano familiar, intra familiar o personas muy allegadas, o alguien que tenga mucha confianza. Es muy raro que sea una persona desconocida, son parientes, los primos algún vecinos o personas muy cercana” dejó al descubierto Pilar Medina.

La justicia identifica lugares considerados “zona roja”, como Perico y Palpalá. Precisamente en esta última ciudad se denunció días pasados el caso de una menor 15 años que fue abusada el supuesto abusador estuvo detenido menos de 24 horas.

“Si hay abuso sexual con penetración, el menor denunciado es demorado, se hace mucho tratamiento tanto con la familia con el menor, lo que lleva lógicamente que no exista una entrega inmediata en ningún caso” apuntó la Jueza.

Recalca que en estos casos, hay dos menores que están en peligro, tanto la víctima como el victimario y el trabajo se debe hacer en forma conjunta. “Un psicólogo realiza un tratamiento a largo tiempo, donde lo vamos a seguir y si es necesario y en el caso donde hubo abuso sexual con penetración, tendrá que esperar y estar demorado”.

Reconoció además Medina, que muchos chicos van a cambiar su postura con un tratamiento psicológico. Pero también hay otros chicos que nadie le puso freno y “lamentablemente tenemos entre cuatro o cinco abusos realizados dentro de la misma familia por la misma persona y por lo general es reiterativo. Si vamos a la historia de ese chico, por allí también fue abusado” reconoció.

Aquí en Jujuy o en todas las provincias del norte, se ven situaciones muy especiales o particulares. “Muchas veces hablamos de la idiosincrasia de cada provincia, lógicamente que el tema del abuso, hace muchos años se está luchando por cambiar mentalidad, porque hay casos donde los padres se enojan con la hija que dice que el hermano la ha violado o a abusado de ella”.

Tampoco hay una diferenciación entre clases sociales para que se detecten estos abusos. Se da en todos los sectores, reconoce la jueza. “En todas las situaciones económicas y el que tiene más dinero puede poner un mejor abogado, buscar otros sistemas o métodos de defensa y puede ofrecer otros domicilios. Muchas veces en otros casos, la familia tiene un solo caso o no tienen donde ir a vivir. O esta viviendo del sueldo de una persona que cuando haces la denuncia ya no te ayuda más económicamente”.

En los sectores económicos más altos, es inimaginable el encubrimiento que existe. “Hay familias donde imaginamos la situación, pero el secreto se conserva mucho más en las familias pudientes económicamente que en las pobres”.

Pero también hay madres o padres que se niegan totalmente hacer la denuncia. “Estos son casos que tenemos conocimiento a través de un hospital o escuela y llamamos a los familiares y no se hacen cargos”.

En cuanto a los chicos abusados, hay un porcentaje muy grande que se recupera si se hace un tratamiento serio y si se hace un seguimiento sensato. “Es importantísimo el dialogo entre padres e hijos; que los chicos sepan hasta donde se puede caminar y cuando decir no”.

Por lo general la mayor cantidad de casos nos llegan por los hospitales o por las escuelas, donde se detecta muchas veces porque la menor empieza a tener cambios en su costumbre. “De golpe era muy limpia aseada, dejó de serlo, va con el pelo sucio, no quiere comer, no hace los deberes, empieza a trabajar en forma sucia y empezamos a detectar casos.

Muchos docentes hicieron cursos y se han especializado en el tema de abuso sexual. Eso depende del mismo docente que quiere capacitarse. En la mayoría de los casos ha sido por ayuda del docente, que ha seguido y también han tenido problema, porque le dijeron al director de la escuela que ha pasado por tal situación con algún alumno y mucha a veces le dicen no te metas en ese tema. Lógicamente las maestras no se quedan con los brazos cruzados, empiezan a hablar con equipo interdisciplinario, que tiene algunas escuelas y que todas las escuelas la tendrían que tener, con las asistentes sociales podemos tener un diálogo directo y enterarnos que tenemos una chica abusada” destacó Pilar Medina.

Finalmente consideró que “no nos tenemos que quedar callados, acercarnos y denunciar porque podría ser nuestro hijo el abusado”.

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