Mini Davos, punto de inflexión para un macrismo que vuelve a sentirse fuerte


 

La convocatoria de empresarios de nivel mundial y la profusión de elogios hacia las reformas económicas del Gobierno significaron un shock anímico. Tras meses de malas noticias en la economía y reveses ante la justicia por el tarifazo, el equipo macrista siente que vuelve el reconocimiento

 

 

 

Hay que remontarse a la década de los 90 para ver una escena semejante a la que consiguió el macrismo en su foro internacional de inversiones, conocido como «mini Davos».

La imagen de un Presidente acompañado y aplaudido por decenas de empresarios «world class» que, por primera vez en años, se refieren a la Argentina como miembro de la lista de lospaíses que hacen reformas pro mercado -y no como uno de los que lideran las nuevas señales de cierre- era inimaginable hasta hace escasos meses.

 

 

 

Andrew Leveris, el CEO de Dow Chemical –uno de los poco líderes de multinacionales que hicieron anuncios concretos de inversión- ilustró el actual contexto de manera muy gráfica.

«Normalmente clasificamos a los países entre países de alfombra roja y países de cinta roja(en alusión a los cordones policiales que impiden el paso)», aseguró.

«Este ha sido un país de cinta roja por tanto tiempo que parecía inimaginable que se convirtiese en uno de alfombra roja«, completó el ejecutivo, en un pasaje muy festejado por los concurrentes.

Entre los referentes locales, el titular de la Bolsa de Comercio porteña, Adelmo Gabbi, fue uno de los más entusiastas: «No recuerdo un apetito por invertir en la Argentina como el de este momento».

La convocatoria y el tono de optimismo generalizado sobre lo que está por venir fueron leídos como una gran victoria política que se anotó el Gobierno, más allá de las promesas de inversión que luego vayan a concretarse en el corto plazo.

La medida del éxito es que la expresión «de vuelta en el mundo» fue una de las más escuchadas en los discursos y paneles, tanto por parte de argentinos como de extranjeros.

 

 

Pero, sobre todo, el motivo de satisfacción para los funcionarios se debe a que el eventologró cortar con la saga de contrariedades que acosaron al Gobierno en los últimos meses.

Además, le permitió retomar la iniciativa política, hasta ahora dominada por lacontraofensiva opositora en temas como el ajuste tarifario.

La hora de las buenas noticias
En los pasillos del Centro Cultural Kirchner, los funcionarios no ocultaban su satisfacciónpor las demostraciones de confianza.

Una confianza que contrasta con el clima de pesimismo y de dudas que la estanflación se encargó de instalar en estos últimos meses.

 

 

En la apertura del foro confluyeron una serie de buenas noticias con perfecto «timing» político para el Ejecutivo.

Para empezar, claro, los anuncios de inversión -uno de los temas que ponía una nota de tensión entre el Gobierno y las empresas-, de manera de que la anunciada «lluvia de dólares»(que hasta ahora fue más objeto de ironías que motivo de entusiasmo) pueda tener mayores visos de realidad.

En segundo término, coincidiendo con el arranque del foro empresario, el IPC del renovado INDEC confirmó una inflación casi nula para agosto, con un registro de 0,2%.

Si bien el propio Macri reconoció que se trataba de un indicador raro -en el que se nota la influencia de la marcha atrás del «tarifazo»- también es cierto que la noticia implica un alivio.

Es, después de todo, la cifra mensual más baja en 12 años y llegó justo cuando los pronósticos oficiales sobre la senda descendente de la inflación empezaban a generar dudas. Incluso, entre los analistas que apoyan la política económica oficial.

En tercer orden, el próximo lunes tendrá lugar un hecho sumamente relevante para el mercado de crédito global. Además, será leído por los inversores como una «integración al mundo» llevada a cabo por la gestión de Macri.

Se trata del regreso del FMI, luego de una década. El organismo enviará una comitiva para realizar un monitoreo sobre algunas variables clave de la economía.

Su llegada coincide con un momento del país, ya que los números para mostrar ofrecen unamejor perspectiva.

En cuarto orden, otra señal de «buena onda» provino de la influyente revista británica The Economist, una biblia de la clase empresarial global.

En coincidencia con la reunión cumbre de CEOs, publicó un informe claramente optimistasobre la situación argentina.

Prevé un crecimiento sostenido durante los próximos cuatro años y destaca las reformas económicas de la actual gestión.

«La posición de la Argentina, en nuestra categorización de entorno de negocios, mejoró considerablemente. La débil clasificación histórica refleja la herencia distorsiva y expansionista, junto con un deterioro en el marco legal y regulador», expresó el informe.

En medio de ese clima, y como para reforzar la imagen de cambio y de estilo, el Gobierno soltóuna de las noticias de alto impacto del día: Juan José Aranguren se avino a la recomendación de la Oficina Anticorrupción y vendió sus tenencias accionarias en Shell.

Al mismo tiempo, se oficializó por decreto que el ministro de Energía se excusará de tomar decisiones en cuestiones que involucren a la petrolera que fuera su empleadora.

Todo un mensaje entrelíneas, que tuvo lugar en el mismo evento en el que los empresariosextranjeros resaltaron la necesidad de que el país termine con prácticas turbias y avancehacia la transparencia administrativa.

Música para el macrismo
Tras la apertura del foro, si hubo un motivo de sobrado festejo para el Gobierno fue elentusiasmo que dejaron traslucir los empresarios en quienes están depositadas lasesperanzas de que «abran sus billeteras«.

Los ejecutivos que desfilaron por el Centro Cultural Kirchner coincidieron en señalar que la desaceleración de la inflación y las buenas perspectivas para el crecimiento de la economía generan un marco propicio para invertir.

El carismático CEO de Dow, Andrew Leveris, encaró el colmado auditorio inmediatamente después de la disertación de Macri.

El australiano dio un discurso muy motivador y no ahorró en elogios a la gestión de Cambiemos: «La Argentina está diseñada para ganar«.

«Implicará medidas impopulares. En especial, si se es adicto a los cepos gubernamentales y a la falta de transparencia», sostuvo, en clara referencia a las medidas tomadas a poco de asumir.

Entre los representantes del sector financiero, Martin Marron, CEO de JP Morgan Chase para América latina, anunció que convertirá sus oficinas de Buenos Aires en un centro operativocon más de 1.200 empleados en 2017.

Justificó la decisión por la presencia de «muchos talentos jóvenes. Hay 120.000 recién graduados y 400.000 estudiantes de materias relacionadas con la tecnología y el comercio que quieren empezar a trabajar».

Entre los argentinos, el líder del Grupo Techint, Paolo Rocca, fue uno de los que hizo un llamado a sus colegas para que vuelquen sus capitales en el país.

«Argentina ofrece una oportunidad inigualable» para los inversores, con «altas tasas deretorno«, afirmó.

Según el empresario, luego de «una década negativa» ahora están dadas «las condicionespara generar inversiones«, principalmente en «sectores como la agricultura, la energía y lainfraestructura«.

Sobre algunas de estas áreas claves de actividad, sostuvo: «La agricultura creció a una tasa anual del 6% en los últimos años. En materia energética, Vaca Muerta es absolutamentesingular en el mundo«.

El sector agrícola, como es tradición, fue uno de los que despertó interés entre varios extranjeros.

En este sentido, el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Luis Miguel Etchevehere remarcó que el campo está retribuyendo las medidas de quita de retención con inversiones poru$s58.000 millones.

No obstante, enumeró algunas condiciones a ser mejoradas para que la economía local esté en la misma situación que la de sus competidores internacionales:

-Contar con estabilidad monetaria

-Lograr mejores acuerdos comerciales

Mejorar la infraestructura

-Aprobar un seguro agrícola multi-riesgo por el cambio climático.

En tanto, el presidente de Buquebus, Juan Carlos López Mena, celebró el cambio de escenario: «La inflación está dejando de ser una preocupación«.

Acto seguido, le pidió a sus colegas «paciencia» para ver la recuperación de la economía.

El presidente de Toyota Argentina, Daniel Herrero, expresó que ve con buen augurio ladesaceleración de la inflación para ganar en competitividad, si bien advirtió que todavía hay falencias.

«Si uno no tiene una estructura fuerte o escalas de producción fuerte, no puede hacer unnegocio sustentable. Hoy no hay en la Argentina un fabricante de cinturones de seguridad. Y eso no es algo que sea demasiado tecnológico», ejemplificó.

La empresa terminó 2015 con una inversión de u$s800 millones. Para este año tiene previsto desembolsar u$s100 millones, si bien podría reforzar la cifra.

«Como el japonés es verticalista, si el Gobierno tiene buena relación con el país, todas lasempresas tienden a invertir. Ya tenemos proveedores japoneses que están analizando radicarse en la Argentina», aseguró.

En sintonía con sus pares, el hombre de Toyota opinó que la suba de precios luce atenuada y que «lo que viene es mucho mejor de lo que teníamos».

Con timing electoral
Como suele ocurrir en estos eventos, los análisis políticos de los opositores pondrán el foco en cuántos anuncios concretos de inversión se produjeron.

En el Gobierno, si bien hay ansiedad por ver más «brotes verdes», este tema es tomado con cierta resignación.

Después de todo, fue uno de los principales invitados, James Scriven, director ejecutivo de la Corporación Interamericana de Inversiones, quien dijo que la palabra clave es «tiempo«.

«Hace bastante poco que asumió este Gobierno. Los inversores se tienen que acostumbrar a la nueva realidad y deben entender cómo son las cosas ahora», agregó el ejecutivo.

Queda siempre la duda sobre cuánto de lo ocurrido en este «Mini Davos» podrá influir en laopinión pública.

Es probable que, en un contexto todavía recesivo, estas declaraciones de empresariosglobales no tenga gran peso como para que una encuesta detecte un cambio de humor.

Sin embargo, el Gobierno considera a este foro como uno de sus mayores logros, porquesimboliza el respaldo internacional a sus políticas y, además, porque confirma la creenciade que «lo peor ya pasó».

No por casualidad, en una entrevista con una agencia financiera internacional, Macri se mostró optimista -como nunca antes- en el plano electoral.

Si bien falta más de un año, ya auguró «una maravillosa elección» para el Gobierno en laslegislativas de 2017.

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