Gerardo Morales: «A los radicales nos pesa gobernar, a mí no»


El gobernador jujeño habla sobre su gestión en la provincia y de la UCR a nivel nacional.
Al gobernador Morales se lo nota cansado. Viene de una maratón de reuniones, pero se hizo unos minutos para atender a Veinte Manzanas en un café del centro porteño. Llegó a la gobernación luego de cuatro intentos, 1995, 1999, 2003 y 2015, que enumera rápidamente y con orgullo, a los 56 años. Está casado y tiene tres hijos.  Hoy le toca conducir una provincia, Jujuy, que tiene 16 departamentos, 39 municipios y 23 comisiones municipales. En la charla nos cuenta cómo encontró la provincia, cómo ve al gobierno nacional y el futuro del radicalismo.
Peleó mucho para llegar a la gobernación durante dos décadas, ¿Cómo fue el día que asumió? ¿Qué esperaba encontrar y con que se encontró?
Desde el partido veníamos trabajando colectivamente preparándonos para gobernar la provincia desde hace mucho tiempo, con un plan de gobierno sólido, que fortalecimos el último año y medio antes de la elección. Cuando asumimos, teníamos un conocimiento bastante profundo sobre lo que nos íbamos a encontrar y, también, sabiendo lo que teníamos que hacer. Lo que sí me sorprendió fue la precariedad en cuestiones de seguridad. En la ciudad de San Salvador había menos cámaras de seguridad que en la casa de Gran Hermano. Tampoco funcionaba el sistema de emergencia con comisarías y en los destacamentos policiales todavía se manejan con máquinas de escribir y sin conectividad.
La modernización es el tema central de mi plan de gobierno porque, por ejemplo, no tenemos sistema de administración financiera. Al asumir profundizamos el diagnóstico y vimos en carne propia el peso de la burocracia de un gobierno que se había quedado en el tiempo, sin tecnología para contar con un buen sistema de información para la toma de decisiones.
Después de 32 años ininterrumpidos de gobiernos justicialistas, la gestión no será fácil.
Es el primer gobierno radical de la historia de Jujuy. Estamos ejecutando un plan de gobierno importante, con el desafío de recuperar la paz, salir de la cultura de la violencia que se había instalado en la provincia con los cortes de rutas, las agresiones, la ruptura del vínculo de la sociedad con el Estado y de la destrucción de la dignidad de las personas y las familias.
Nos planteamos establecer el sistema de derecho, de la paz, de convivencia, del respeto y el derecho de las personas.
¿Qué representaba la figura de Milagro Sala en ese contexto?
Yo creo que Milagro Sala es el emblema y la cabeza visible de ese sistema de violencia y de destrucción de derechos, por eso era uno de los temas a resolver, más allá de la connotación que tuvo la toma de la plaza General Belgrano durante los primeros cien días de gobierno. Digo, nos ha costado mucho recuperar la democracia y que la gente haya recuperado el derecho a protestar, pero el corte de ruta no es un derecho, es un delito, en particular cuando se utiliza como un modo de vida y termina restringiendo los derechos de otras personas.
Para terminar con esta situación, nos propusimos devolverle al Poder Judicial el sentido de independencia que no lo ha tenido en todo este tiempo. Pusimos en marcha la creación del Ministerio Público de la procuración, con independencia, es decir la independencia del Ministerio Público Fiscal.
El sistema de asistencia social siempre fue cuestionado debido a su utilización política, pese a que en algunos lugares ya está casi institucionalizado. ¿Cómo encaró los programas que ya existían en la provincia?
Lo cambiamos totalmente. Había un sistema anárquico que se resumía en la apropiación por parte de intermediarios que terminaban vendiendo la mercadería. Tenemos el plan «Comer en Casa”, con 125 mil beneficiarios, en el que están comprometidos el gobierno provincial y los municipios, eliminamos así los intermediarios. El desafío fue normalizar la situación de las cooperativas, bancarizar a los beneficiarios. Mantenemos los establecimientos educativos de la Tupac Amaru intactos y le seguimos pagando a sus los docentes, a cambio les exigimos que abran la matrícula al pueblo, no que sólo puedan asistir los afiliados de la organización. También abrimos los centros de salud que tienen buena tecnología y que fueron enviados por Alicia Kirchner. El desafío es generar más derechos.
Ud. luchó por una nueva Ley de Coparticipación. ¿Dónde queda esa discusión si se hizo la devolución del 15% que le correspondía a las provincias? ¿Es el momento de discutirla ahora?
Yo no sé si se van a dar las condiciones para una nueva Ley de Coparticipación, pero si hay una relación diferente con las provincias porque es el primer gobierno que empieza la devolución del 15%. Pero además el gobierno ha hecho más reuniones con los gobernadores en estos meses que en los anteriores doce años. Hay una buena relación con el gobierno, yo creo que en ese punto es clave Rogelio Frigerio, que conoce todas las cuentas de las provincias y a todos los gobernadores. Me parece que fue un acierto su designación.
¿Cómo es su relación con el gobierno?
Muy buena. Casi todos los ministros del gabinete han visitado Jujuy y el Presidente fue muchas veces a la provincia. Macri tiene una relación muy estrecha con los jujeños.
Es uno de los principales dirigentes del gobierno, un dirigente joven que a la vez es gobernador, ¿Cuál es el rol del radicalismo dentro de la Coalición Cambiemos, dentro del gobierno y en la participación de la toma de decisiones?
El partido está parado en una coalición de gobierno y me parece que, en algunos sectores, se nota una indefinición producto de problemas naturales de este tipo de coalición. El radicalismo, más allá de los bloques parlamentarios, tiene que sostener el gobierno y la coalición. En general, desde el punto de vista territorial tenemos que afinar un poco eso y poner la cabeza en la estrategia electoral del año que viene, para consolidar el espacio de la fuerza política que gobierna.
¿Cómo se ve al finalizar el mandato?
No sé, no me veo todavía. Hay un camino largo por recorrer, tenemos tantos desafíos, tantos proyectos. No me pesa lo que hago, lo disfruto. Me siento a gusto porque, en general, a los radicales nos pesa el poder. No es mi caso, me siento bien, porque tenemos un equipo que tiene de capacidad para ver los problemas de todos los días, de poner la cara.
¿En el 2019 tendremos un candidato a presidente que venga del norte?
No, yo estoy con la cabeza puesta en Jujuy. Me parece que hay que ver cuál es el pensamiento de Mauricio Macri que es el Presidente. Me parece que estamos embarcados en un proyecto de gobierno, que necesita de un tiempo para producir las transformaciones que se proponen. Es irresponsable pensar en eso porque falta mucho también por recorrer y esta primera gestión estoy muy con la cabeza puesta en Jujuy. El año que viene, un poco para despuntar el vicio, vamos a tratar de meternos en lo que es el partido nacional, en ayudar todo lo que podamos para idear una estrategia inteligente pero, para eso, lo más importante es que sepamos bien dónde estamos parados.
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