Muchos de los proyectos fundamentales para dar solución a los distritos más afectados todavía no pasaron la fase de licitación. En medio de tantas urgencias, se multiplican las acusaciones cruzadas entre funcionarios por el manejo de los flujos de agua. Cuáles son los municipios más afectados

 

 

 

Le rezan al clima. Las esperanzas hoy están puestas en que el cielo se apiade de ellos y no haga llover sobre los distritos más comprometidos de la Provincia.

Aunque la orden que baja de La Plata es que las quejas permanezcan puertas adentro de los municipios, lo cierto es que hasta los intendentes oficialistas del oeste bonaerense ya reconocen que se avanzó poco y nada con las obras comprometidas para paliar el problema de las inundaciones.

El panorama en la mayoría de los partidos luce preocupante. El distrito más golpeado continúa siendo General Villegas, que posee más de 150.000 hectáreas inundadas sobre un total de 725.000.

Sólo en esa zona, en lo que va del año, la siembra de soja maíz se desplomó a la mitad, mientras que el ganado se redujo un 37%, al pasar de un rodeo de 24.000 cabezas a 15.000, en menos de 12 meses.

En partidos como Adolfo Alsina, en tanto, el área anegada representa el 40% de toda la superficie: son unas 170.000 hectáreas afectadas.

En paralelo, Trenque Lauquen acumula un nivel de afectación del 30%con algo más de 165.000 hectáreas que muestran exceso hídrico.

El mandatario de este último municipio, de hecho, fue el primero en reconocer que la situación “dependerá del clima por al menos dos o tres años más”.

En diálogo con el intendente Miguel Fernández reconoció que hasta ahora no hubo avances en las obras de fondo anunciadas por la Gobernación que encabeza María Eugenia Vidal, al tiempo que expuso que Hidráulica bonaerense sólo viene brindando asistencia económica y técnica.

“Estamos atajando el día a día. No tenemos novedades respecto de las obras. Sólo nos queda esperar que la primavera venga tranquila a nivel climático para poder llegar a un verano que evapore parte del caudal acumulado”, confesó.

“Todavía no se ha trabajado en el plan de caminos rurales y estamos pendientes de que no se hagan canales clandestinos. El distrito estárodeado de agua, con escurrimientos desde Pellegrini, Guaminí y Daireaux. También hemos sufrido la rotura de un terraplén en la laguna de Cuero de Zorro que motivó más ingresos desde el distrito de Rivadavia”, detalló el Fernández.

“Si bien Trenque Lauquen no ha tenido problemas de agua en el caso urbano, sí se han dado situaciones complicadas en localidades del partido como Beruti”, detalló el intendente.

En tanto, David Hirtz, mandatario comunal de Adolfo Alsina, coincidió en que los trabajos que promueve La Plata por el momento no han pasado del proceso de licitación.

Este funcionario también es de los que considera que el clima es la única variable que puede hacer la diferencia de cara a los próximos meses.

Período crítico
Según Hirtz, “se viene un período crítico, que se extenderá de 30 a 60 días. Durante ese lapso estaremos en manos de lo que suceda con el tiempo”.

“Ahora entramos en la licitación de la obra para el bombeo entre las lagunas de Cochicó y Alsina, pero son proyectos que no se definirán en lo inmediato. Hoy tenemos localidades sitiadas. Lo que nos queda es esperar que haga calor”.

Respecto de las zonas urbanas más comprometidas, el intendente señaló que hay serios problemas en Villa Maza y San Miguel Arcángel.

De acuerdo con Hirtz, la primera “viene siendo cercada por el agua que llega desde la provincia de La Pampa. Mientras que, en el caso de San Miguel, el problema son las corrientes que arriban desde las sierras de Puán. Estamos en la zona más baja de una región que viene recibiendo el doble del promedio histórico de lluvias“.

En la zona oeste del territorio bonaerense, la queja más intensa sobre el accionar de Vidal y equipo proviene de Pablo Zurro, jefe comunal del partido de Pehuajó, quien en toda ocasión no duda en remarcar que el Gobierno central sólo brinda asistencia financiera a las municipalidades que se mantienen alineadas con Cambiemos.

 

 

La posición de Zurro encuentra sustento en lo expuesto recientemente por el propio Ministerio del Interior.

Las quejas se centran en que, en lo que va del año, casi el 85% de los fondos discrecionales para paliar la situación hídrica en territorio bonaerense fue direccionado a los intendentes alineados con Vidal.

Desde el Gobierno rápidamente salieron a contrarrestar los dichos del intendente de Pehuajó, quien comulga con el kirchnerismo, brindando mayor detalle sobre el destino asignado a poco más de $320 millones. 

“Su posición, que es de un egoísmo desmedido, es conocida por todos. Está haciendo un planteo de esas características mientras que durante la gestión anterior recibió fondos sin ningún tipo de análisis previo y sin que se considere qué ocurría en los distritos que están a su alrededor”, sostuvo ante Sergio Buil, diputado nacional por Cambiemos.

El regreso de las rivalidades
Según indicaron varios jefes comunales consultados, la profundización del excedente hídrico en el oeste bonaerense viene alentando un descontento social que cada vez genera mayor incertidumbre entre los intendentes.

Para varios funcionarios contactados, la persistencia de las inundaciones devolvió a la región un halo de enfrentamientos y diferencias que no se venían dando desde la década del 80.

En aquella década, una inundación descomunal alentó el enfrentamiento entre distritos -que comenzaron a enviarse el excedente unos a otros- y generó consecuencias dramáticas, como la desaparición, en noviembre de 1985, de la villa turística Epecuén, en el partido de Adolfo Alsina.

Respecto de aquel evento, Hirtz reconoció que entre los habitantes de la vecina Carhué todavía persiste la idea de que la desaparición de Epecuén bajo las aguas se debió a la presión política ejercida por la lindera Guaminí.

“Hay una larga y triste historia que indica que en los 80, cuando se abrieron las compuertas que terminaron empujando la inundación de Epecuén, la decisión se tomó bajo la idea de salvar a la ciudad vecina. La creencia popular todavía sostiene que en ese momento se eligió entre Guaminí y Epecuén y que sólo se podía salvar a una sola población”, aseguró.

Más allá de que el debate continúa abierto, Hirtz marcó la cancha en los últimos días a través de un comunicado en el que expuso que desde Adolfo Alsina no están dispuestos a volver a recibir aguasprovenientes de los alrededores, tal como se volvió a plantear desde Guaminí.

“En los últimos meses, las opiniones de algunos sectores de la región vuelven a señalar ese objetivo. No vamos a permitir que ello ocurra por segunda vez. Esta comunidad no tolerará que, 30 años después, vuelvan a producirse daños por decisiones equivocadas, que nos han provocado perjuicios económicos y sociales“, informó el mandatario.

Epecuén vuelve a discutirse
En la actualidad, aunque la villa que fue arrasada por el agua nunca pudo recuperarse, el lago Epecuén es reconocido incluso a nivel internacional por contar con aguas abundantes en sales -sólo comparable al Mar Muerto-.

Esto permitió que la zona vuelva a transformarse en uno de los epicentros del turismo termal de la provincia de Buenos Aires.

Sin embargo, ahora los habitantes están en alerta. En las últimas semanas, los distritos que rodean a Adolfo Alsina plantearon que el espejo de agua -que carece de desembocadura- todavía puede elevar dos metros más su cota, por lo que el desvío de los excedentes a su superficie bien podría aliviar la situación general del área.

“No estamos de acuerdo con recibir más agua como se pretende. En Epecuén no sólo no falta sino que sobra agua. Que entre más caudal afectaría la calidad de las aguas del lago. No hay riesgos para cascos urbanos como Guaminí, por lo que no tiene sentido derivar nada para este lado”, planteó Hirtz.

El funcionario sostuvo que si bien la decisión está en manos de Hidráulica de la Provincia, “no vamos a permitir un perjuicio para las propiedades del lago o las napas de Carhué. Bajo ningún punto de vista complicaremos la situación de la zona”.

 

 

Mientras tanto, la tensión entre las poblaciones va en aumento y se siente incluso en el día a día de las comunidades.

De hecho, en los enfrentamientos futbolísticos entre equipos de Guaminí y Carhué un canto que se está volviendo común entre las hinchadas hace alusión, justamente, a la posibilidad de que unos u otros abran o bloqueen compuertas para complicar con inundaciones a los vecinos. 

Otro frente de conflicto
Entre Trenque Lauquen y Daireaux también hay tensión. Además, Trenque Lauquen tiene roces con Pellegrini y con América.

Pese al cuadro conflictivo, el intentedente Fernández expuso que la “situación de a poco se va estabilizando”.

“Con Pellegrini las diferencias las planteamos ante Hidráulica. Y con Daireaux vamos por el mismo camino. Nuestra intención es encauzar políticamente los problemas. Nadie quiere el agua y los intereses crecen a partir de la afectación que sufren los productores”, indicó el funcionario.

Más allá de la búsqueda de soluciones, lo cierto es que a fines del mes pasado Daireaux demandó al municipio de Trenque Lauquen por colocar un “tapón que evita el ingreso de agua a su territorio.

La medida, rotulada de maniobra dolosa, acrecentó la inundación en las tierras de Daireaux.

Sin embargo, la comuna que encabeza Fernández expuso que el distrito vecino había construido un canal clandestino para desviar las corrientes.

“En la laguna de Cuero de Zorro se dio la situación de una rotura adrede del terraplén, lo cual complicó los canales y terminó generando inundaciones en zonas como Colonia Martín Fierro. Ahí hubo acciones ilegales. Necesitamos más controles para que no se repitan situaciones así”, expuso el intendente.

En agosto pasado, Fernández había realizado la denuncia por la rotura de las compuertas en Cuero de Zorro, acto al que calificó de “terrorismo“.

 

Se trata de un área que se ubica en el límite entre Trenque Lauquen y Rivadavia, distritos que ya en 2001 protagonizaron un fuerte enfrentamiento por el manejo de aguas.

Tensión a la vista, obras que se demoran: el combo no arroja las mejoras perspectivas en un contexto de lluvias.

Así, promesas políticas y licitaciones al margen, la suerte de una de las zonas productivas clave de la Argentina seguirá dependiendo de los nubarrones que aparezcan en el cielo.