Empezaron a tomar seguros por el desbalance comercial. La Aduana notificó a la mayoría de las compañías, que están en rojo. Ahora el Gobierno espera que exporten más, pero hay señales de una “grieta” en el sector automotor

 

 

Las terminales automotrices argentinas están abocadas a una tarea urgente: la implementación de diversas estrategias con el objetivo de disminuir el abultado déficit comercial, especialmente con Brasil.

El motivo es simple: buscan evitar fuertes multas por parte del Gobierno, que se está poniendo firme para evitar achicar el histórico rojo que dejó el comercio exterior el año pasado, de más de u$s8.000 millones, y que estuvo explicado mayormente por las importaciones de vehículos y autopartes.

El descontento oficial no obedece a cuestiones abastractos: el acuerdo con el principal socio comercial de la Argentina está regulado por un sistema denominado “flex”, que establece que por cada dólar que se exporta a ese mercado, las terminales pueden importar por u$s1,5.

El problema es que la industria argentina está completamente excedida de ese límite. Y ahora el macrismo intenta “poner en caja” al sector, para que compense parte de los dólares que aspira todos los años para bancar las compras al exterior.

Así, en los últimos días, las automotrices comenzaron a constituir una garantía económica a favor de la AFIP, que las obliga a registrar en sus balances los desajustes por importaciones y las compromete a tener que cubrir el excedente en el caso de que sea superior al nivel previsto al finalizar el acuerdo comercial con Brasil.

Las empresas tienen tiempo únicamente hasta fin de mes para generar la garantía, que puede ser en efectivo, aval bancario o a través de un seguro de caución.

La Aduana notificó en las últimas semanas a ocho de las 11 compañías instaladas en el país por superar el crédito de importación previsto en el régimen “flex”.

 

 

 

Fuente: iprofesional.com