La ONG aseguró que el discurso del Gobierno en el que argumenta que la suba de tarifas colabora con el cuidado de la ecología es “como mínimo mal intencionado y falaz”. Además, sostuvieron que si el Gobierno pretende implementar políticas energéticas que cuiden el medio ambiente deberían abandonar la explotación de Vaca Muerta.

 

 

 

La organización ambiental aseguró que la decisión del Ejecutivo de justificar los aumentos de luz y gas por razones ambientales “es, como mínimo, malintencionada y falaz”, teninedo en cuenta que el Gobierno continúa subsidiando combustibles fósiles y apostando por Vaca Muerta.

El responsable de política climática y energética de Greenpeace Argentina, Mauro Fernández, envío al diario Página12 una carta, en la que asegura que “la argumentación del Ministerio de Energía y Minería, a cargo del ex directivo de Shell Juan José Aranguren, que justifica el incremento en las tarifas por razones ambientales es, como mínimo, malintencionada y falaz.”

En ese sentido, Fernández explicó que “Si bien es razonable evaluar que la estructura tarifaria de hace unos años estaba disociada de los verdaderos costos de la energía –motivo por el cual Greenpeace renunció a los subsidios en cuanto la ex presidenta Fernández de Kirchner habilitó esa posibilidad–, lo cierto es que el Gobierno actual está abordando el problema desde el lado equivocado. Mientras las tarifas de luz y gas le cuestan hoy al usuario residencial entre 1600 y 1000 por ciento más que hace dos años, las erogaciones a las grandes petroleras continuaron”.

Respecto de la explotación de los yacimientos petrolíferos de Vaca Muerta, la organizacion opinó: “Vaca Muerta supone una bomba de gases de efecto invernadero que podrían ser liberados al ambiente, haciendo virtualmente imposible el cumplimiento del objetivo más ambicioso del acuerdo climático. Defender el incremento de tarifas a la población mientras se sostiene el desarrollo de una fuente sucia y contaminante, parece una tomada de pelo para los afectados por la `actualización´ tarifaria”, remarca Fernández.

En la nota que acercaron desde la ONG al matutino, la organización sugiere que si el ministro de Energía está preocupado por alinear las políticas energéticas con el cuidado del medio ambiente debería abandonar la explotación de Vaca Muerta, cortar los subsidios a la producción de combustibles fósiles e impulsar su adopción en el G20 y presentar una estrategia de desarrollo a largo plazo coherente con el Acuerdo de París que requeriría tener un 100 por ciento energías renovables para 2050.