Buscarán un texto alternativo que sume votos. Y si no lo consiguen propondrán definir en las urnas si hay aborto legal. La UCR en la mira.

Los legisladores que apoyan la ley del aborto legal maniobran para evitar una derrota en el Senado que parece inevitable y trazaron dos caminos posibles: aceptar más modificaciones o convertir el proyecto en una consulta popular y que decida la sociedad en las urnas.

Esta alternativa sería la última pero está en carpeta si no tienen otra opción que perder la votación ante miles de personas en la plaza del Congreso. “No podemos dejarlos sin nada”, coincidían, en charlas informales.

Este lunes tuvieron una buena noticia tras una semana de pálidas: la neuquina Lucila Crexell, que había anunciado su abstención, presentó un proyecto alternativo que habilita el aborto legal hasta la semana 12 y contempla cobertura social. O sea, parecido al que acordaron los verdes y no pudieron dictaminar.

La abstención de Crexell se había conocido cuando el voto positivo llevaba la delantera y ante un escenario adverso buscó ayudar. Mucho más que el santafesino Omar Perotti, que presentó otro proyecto alternativo pero restringido a la despenalización del aborto.

Para sumar votos, los senadores que apoyan el aborto legal aceptarán más cambios y si es necesario convertirán el proyecto en una consulta popular. Confían en captar radicales.

Con Perotti, Crexell y el peronista tucumano José Alperovich, el único indeciso, habría 34 votos a favor y hay 37 en contra, lo necesario para una mayoría simple en el Senado.

La ley sólo pude salvarse si varios de ese grupo se cruzan de vereda y esa será la negociación de este martes, con todas las cartas sobre la mesa. No será fácil porque la Iglesia, que se hizo sentir estos meses, impulsa el rechazo pleno a cualquier regulación del aborto por considerarlo un asesinato.

Lo repiten los obispos en cada provincia cuando se oponen a regular la aplicación del fallo FAL, con el que la Corte Suprema fijó los parámetros para cumplir con la interrupción del embarazo en los casos que ya es legal desde 1921: violación, riesgo de vida o facultades mentales alteradas.

 

 

Una consulta popular será la propuesta final y confían en persuadir a senadores que evaluaron a presentar dictámenes alternativos como el salteño Rodolfo Urtubey.

También a radicales, presionados por la juventud que tomó el Comité Radical. A diferencia de Diputados, donde fueron la clave del éxito, en el Senado el partido centenario volcó la balanza en contra con las definiciones de Ángel Rozas, Juan Carlos Marino y María Belén Tapia.

Los senadores radicales Carlos Marino y Angel Rozas.

Los senadores radicales Carlos Marino y Angel Rozas.

 

 

Los verdes no lograron convencer a Julio Cobos y Julio Martínez, pero tendrán su chance si el camino es la consulta popular, que según la Constitución sólo es vinculante si la presentan los diputados.

Podría no ser un problema si se tiene en cuenta que el proyecto que se discutirá el miércoles, en definitiva, es la media sanción de la Cámara baja que volverá a discutirlo si se aprueba con cambios.  En ese caso, Diputados puede aprobar o rechazar los cambios y ya hay prevista una sesión el 23 de agosto.

Los celestes de esa cámara evaluaron solicitar una consulta popular si el proyecto no será ley el miércoles, pero eran tiempos más difíciles para ellos. Ahora sueñan con bloquear el tema para siempre y se sienten cerca.

 

 

Fuente: lapoliticaonline.com