Con el acuerdo en Sanidad, hubo un reacomodamiento del ala dialoguista de la CGT, que integra Daer. Pero demoran suba al gremio opositor de los bancarios

 

 

El Gobierno avanza en un delicado ordenamiento de las paritarias con acuerdos cada vez más cercanos a la inflación esperada. La idea es autorizar paliativos frente a los fuertes aumentos de precios que devaluaron los convenios para aplacar las señales de conflictividad.

En ese contexto, el gremio de Sanidad logró en las últimas horas pasar al tope del ranking salarial, con un adicional que lleva el aumento anual al 45%. El entendimiento fue sellado por la cámara de hospitales y el titular de la entidad, Hector Daer, quien además es uno de los triunviros de la CGT.

El acuerdo original era por un 25%, pero ahora el sindicato logró incorporar una recomposición extra del 20%. Así, el ajuste se divide en cinco tramos del 15% en julio, 5% en octubre, 4% en noviembre, 11% en diciembre, 5% en enero y 5% en febrero, según confirmó Daer a iProfesional.

El entendimiento se conoció tan solo pocas horas después del cierre de la paritaria de Camioneros, en la que Hugo Moyano selló una suba del 40,5%. Hasta ayer, ese sector y el de los aeronáuticos estaban a la cabeza de los aumentos salariales.

 

Moyano obtuvo el miércoles una suba salarial del 15% que, sumado al 25,5% de la última negociación de junio, elevó el incremento de haberes al 40,5% para mayo de 2019, con lo cual levantó el paro que había convocado días atrás.

Con el nuevo convenio de Sanidad, hubo un reacomodamiento de las paritarias a favor del sector dialoguista en la CGT, que integra Daer. “Es una clara señal para desdibujar a Moyano. Han entrado en competencia los sindicatos y las autoridades no quieren pagar el costo político de aparecer limitando los aumentos”, dijo un asesor de los empresarios de la Sanidad.

 

Ese no fue el único gesto. El petrolero privado Guillermo Pereyra también logró elevar la vara al pactar el miércoles un plus del 20%, que llevó el aumento anual al 45,4%. El sindicalista es valorado por Macri y los empresarios de la actividad por haber firmado el convenio de productividad en Vaca Muerta, que implicó la reducción de beneficios laborales a cambio de inversiones.

El guiño a los dirigentes gremiales de mejor diálogo con la Casa Rosada tiene lugar en medio de las conversaciones que inició el Gobierno con el ala más negociadora de la central obrera. Por estas horas, el objetivo del ministro de Producción, Dante Sica, y el secretario de Trabajo, Jorge Triaca, es evitar una quinta huelga general, luego del último paro realizado el 25 de septiembre pasado.

 

 

Los referentes más duros presionan para que la conducción le ponga fecha durante noviembre, pero los sectores mayoritarios de la cúpula conformados por los “gordos” (grandes gremios de servicios), “independientes” y los sindicatos del transporte, se inclinan por preservar los puentes con las autoridades.

La discusión cobró fuerza luego de los incidentes que se registraron el miércoles pasado frente al Congreso durante el tratamiento del Presupuesto. Allí, un grupo lanzó piedras y la policía reprimió a los manifestantes, desatando una cacería que terminó con 25 detenidos.

Para descomprimir los reclamos, el Gobierno comenzó a habilitar la reapertura de las paritarias. Sin embargo, con proyecciones privadas que prevén una inflación de hasta el 50% para fin de año, la mayoría de los sindicatos sigue muy por debajo de esa cifra.

 

 

Una de las discusiones más trabadas es la del sector bancario. Las cámaras volverán a reunirse este lunes a las 16 con el gremio liderado por Sergio Palazzo, un sindicalista aliado a Moyano y que la semana pasada había anunciado medidas de fuerza si no se llegaba a un acuerdo.

La Asociación Bancaria venía empatando la inflación con un incremento del 28% (10% en marzo, 5% en abril, 5% en mayo, 4% en julio y 4% en agosto), pero desde septiembre se complicó el acuerdo por la intención de desacoplarse de la inflación manifestada por los bancos, que contaría con respaldo oficial.

Según pudo saber las entidades proponen un ajuste del 4,4% en septiembre, 4% en octubre y 3% en noviembre, lo que representa una suba global del 40,4%. Mientras que La Bancaria pide un 6,5% en septiembre, a tono con la inflación del INDEC, y otro 6% en octubre.

El otro punto a resolver es el bono por el Día del empleado bancario, que se celebrará este martes sin actividad en las entidades financieras. Los bancos pagarán este sábado un piso de $28.000 (un 28% de aumento), pero Palazzo exige una suba de $31.000 (casi un 40% de suba) con el argumento de que los bancos se habían comprometido a “mantener el poder adquisitivo”.

La principal objeción a las pretensiones gremiales proviene de la Asociación de Bancos Públicos y Privados (Abappra), cuyo titular es Javier González Fraga. “No tengo autorización para cerrar en línea con la inflación”, le habría dicho el presidente del Banco Nación a Palazzo.

La negociación salarial coincide con el conflicto abierto en dicha entidad a partir de la decisión del Gobierno de transferir utilidades por $15.000 millones al Tesoro, según el Presupuesto 2019. Para fin de este año, el Nación habrá transferido un total de $20.000 millones de acuerdo con lo previsto.

Por otra parte, el Banco Provincia afronta reclamos similares desde que dejó de recibir fondos de la gobernación y pasó a autofinanciarse con sus propias utilidades. Los cambios se dieron el año pasado, cuando la legislatura bonaerense aprobó la reforma a la caja jubilatoria, que elevó la edad para el retiro y redujo los haberes.

 

 

Fuente: iprofesional.com