En plena recesión, el ministro de Producción recibe presiones internas del Gobierno y, además, es objeto de críticas por las nuevas propuestas económicas

 

 

 

No renuncia”. De esa manera salió el entorno del ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, a responder la versión de que había presentado su renuncia, pero le fue rechazada por Macri. En las últimas horas, la figura del funcionario quedó en medio de un fuego cruzado en el sector privado y el ámbito sindical por la negociación de un nuevo acuerdo de precios y la presentación del nuevo proyecto de blanqueo laboral. Las dos medidas impulsadas por Sica coincidieron con la renovada interna de Cambiemos sobre el rumbo económico a seguir antes de las elecciones dentro del escaso margen permitido por el acuerdo con el FMI.

Los cruces forzaron la intervención de Macri durante la reunión convocada ayer en la Quinta de Olivos de la mesa exportadora, en la que se mostró junto al ministro de Producción y Trabajo, y anunció mejoras en el programa Exporta Simple con la incorporación de nuevos operadores logísticos, como el Correo Argentino y Aerolíneas Argentinas, y la eliminación del límite de peso para vender al exterior. “Cuando salí me llegó la versión de que renunció Sica, pero adentro de Olivos se los vio muy tranquilos a él y el Presidente”, dijo uno de los 15 representantes empresarios que ayer participó de la mesa, junto a unos 30 funcionarios.

 

 

Uno de los sectores desde donde tronó el escarmiento en los últimos días contra el asiduo visitante de pymes bonaerenses es paradójicamente el manufacturero, el mismo que hasta el año pasado lo consideraba un hombre propio. Esa relación de camaradería, aceitada a través de las mesas sectoriales junto con la reciente baja de contribuciones patronales a textiles y economías regionales, empezó a desgastarse al ritmo de la suba de tasas fogoneada por el titular del Banco Central, Guido Sandleris, en su batalla implacable contra el dólar que tiene paralizada a media industria. Y se debilitó aún más con las medidas promovidas esta semana por el propio Sica.

 

“Los rumores de su salida tienen que ver con el acuerdo de precios, el proyecto laboral y las tensiones con los sectores, no dejan conforme a nadie”, dijo un empresario que lo aprecia. La idea de garantizar el abastecimiento de los productos de la canasta básica y congelar los precios por seis meses reactivó la puja entre la industria alimenticia y los supermercados, en donde ayer advirtieron que “puede haber faltantes con un congelamiento de precios”. Pero también generó fisuras en Cambiemos: mientras el jefe de Gabinete Marcos Peña cree que la iniciativa es intervencionista, par el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, es un “paliativo”.

 

En tanto, cerca de la gobernadora María Eugenia Vidal se mostraron a favor de tomar decisiones urgentes, pero sin arriesgarse a definir cuáles. “Estamos trabajando de manera coordinada con Nación para llevar alivio por la situación económica y se están evaluando las medidas más adecuadas para el caso”, respondieron a este medio. La grieta se extendió al Congreso, en donde el sector liderado por el presidente de Diputados, Emilio Monzó, junto con buena parte del radicalismo salió a respaldar un acuerdo de precios, una propuesta menos explosiva que la Ley de Góndolas promovida por Elisa Carrió.

El otro desaire sufrido por Sica fue la decisión repentina de la CGT de quitarle su apoyo al denominado proyecto de blanqueo laboral que el lunes iba a tratarse en el Senado y que obligó al ministro a ausentarse de la comisión legislativa, ante el faltazo de la central obrera. El motivo aparente de esa decisión fueron los cambios a último minuto que aparecieron en la versión de la iniciativa presentada por el senador de Cambiemos Roberto Basualdo. La rebelión de la cúpula sindical ocurrió tan solo horas después de la publicación del decreto que liberó más de $13.000 millones a favor de las obras sociales y de una reunión en la que el ministro de Producción y Trabajo, recibió a los dirigentes de Azopardo, tal como reveló este medio el martes.

 

Por si fuera poco, el gremio de los metalúrgicos (UOM), liderado por Caló, dejó trascender ayer que exigirán un paro nacional a la CGT para el 30 de abril, un día antes del anunciado por los gremios del transporte. Fue durante un congreso en Mar del Plata en el se hizo un test electoral entre 380 delegados: 2 votaron por Del Caño, 2 por Pichetto, 3 impugnaron, 4 por Urtubey, 5 por Massa, 7 por Macri, 9 por Solá, 31 por Scioli, 38 por Lavagna y 280 por Cristina Kirchner. Una mala señal para el exasesor de Caló, Dante Sica. “Aunque viniera del lado del duhaldismo, se suponía que venía a dialogar con los gremios y promover el blanqueo laboral, ahora es una desilusión”, dispararon desde los gremios del transporte, que el martes anunciaron un paro para el 1 de mayo.

Por otra parte, la suspensión de la sesión en el Senado sorprendió a la CAME, cuyo titular Gerardo Díaz Beltrán fue el lunes a brindar su apoyo a la propuesta oficial en la Cámara alta, y generó daños colaterales en la Unión Industrial Argentina (UIA), en donde justificaron su ausencia en que no habían sido invitados. En rigor, el proyecto llegó a la central fabril el viernes a última hora, según reconocieron el lunes en la reunión del comité ejecutivo que delegó su estudio en el letrado y vicepresidente de la entidad, Daniel Funes de Rioja. “En un contexto de pérdida de empleo, es inviable cualquier regularización y encima lo presenta como algo consensuado cuando no fuimos consultados”, dijo un industrial santafesino.

Así las cosas, los cortocircuitos no hicieron más que reforzar la percepción negativa sobre el eventual margen de maniobra del titular de Producción y Trabajo. Por estas horas, la sensación predominante es que la interna con el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, sirvió solo para “estirar” y “ningunear” los reclamos del sector. Eso explicaría, según esta visión, la imposibilidad de Sica de avanzar como les había prometido en la baja las retenciones, retrotraer la reducción de los reintegros a las exportaciones y evitar el cierre de empresas. Los temores, sin embargo, terminaron de confirmarse el viernes pasado tras conocerse los nuevos ajustes acordados por el equipo de Dujovne con los técnicos del FMI.

 

 

 

Fuente: iprofesional.com