Aseguran que en los últimos años han ido desapareciendo los productores medianos y chicos debido a que se favorece a los que manejan mayores cantidades. “Asfixiados” por la presión impositiva, advierten sobre el riesgo de que 500 tabacaleros entren en quiebra y se pierdan 14 mil fuentes de trabajo. El gobierno le pide tiempo para reflexionar y les aconseja cambiar de rubro.

 

 

 

 

  • Productores tabacaleros recurrieron al gobierno para paliar la crisis productiva e impositiva.
  • El ministro de Desarrollo Productivo demora la respuesta y sugiere que cambien de rubro.
  • 500 productores advierten la posibilidad de quebrar. 
  • Denuncian que ni la cooperativa ni la cámara interceden para encontrar una solución.

El tabaco es una de las principales actividades productivas de la provincia, sustento de miles de familias y generadora de fuentes de empleo en una provincia donde la mayoría de los trabajadores están contenidos una administración pública cada vez más colapsada.

En los últimos años los reclamos de los productores por la situación del sector se han tornado más y más frecuentes.

Agobiados por impuestos y aumentos en las tarifas, incluso tuvieron que lidiar con demoras inexplicables en el pago de los recursos correspondientes al Fondo Especial del Tabaco (FET), que debían ser transferidos por el gobierno provincial dentro de las 72 horas siguientes de que fueron depositados pero esto no se hizo hasta algunas semanas después. Lo curioso aquí es que el Ejecutivo local debía solo actuar como intermediario poniendo a disposición fondos que llegan de Nación y que surgen de la propia actividad tabacalera.

Estos retrasos provocaron, en muchos casos, daños irreversibles para los productores.

Hoy la crisis golpea con fuerza principalmente a los productores medianos y chicos que advierten sobre la desaparición de gran cantidad de fuentes de trabajo y el riesgo de que miles más corran con la misma suerte.

Recientemente, trabajadores y empresarios del sector solicitaron al ministro de Producción, Carlos Abud Robles, que intervenga por las sumas casi millonarias que figuran en las últimas facturas.

El funcionario les pidió una semana para analizar la situación y acercarles una respuesta. Esto generó malestar en los distintos referentes por considerar que el gobierno no toma dimensión de lo angustiante que es la situación y de que el tiempo apremia.

Según contaron, Abud Robles, quien en el último tiempo estuvo en boca de todos por haber anunciado una venta de contado del ingenio la Esperanza que después terminó fracasando, se tomó la atribución de sugerir a familias que llevan toda una vida dedicadas a la producción de tabaco que encuentren otras alternativas productivas”.

“Solo nos ofreció diversificar la producción por ejemplo incorporando alcaparras, el rubro ganadero y porcino”,  contó María Farfán quien administra 15 hectáreas en La Tuna (Perico).

No es la primera vez que desde el gobierno se les propone “diversificarse”: tan solo unos meses atrás el gobernador invitó a los productores jujeños a volcarse a la producción del cannabis medicinal con el argumento de que es más rentable que el tabaco.

Sin embargo, no hubo un planteo serio sobre esta modificación de una de las principales matrices productivas ni se buscó acompañar a los productores que pudieran estar interesados en un cambio tan complejo.

Los productores piden que se declare la emergencia y acusan desamparo por parte de las instituciones como el Estado provincial, la Cámara del Tabaco y la Cooperativa de Tabacaleros. Aseguran que los más favorecidos son los que manejan mayores márgenes dentro de la actividad.

“El drama no es agronómico; es impositivo. Nos están asfixiando, mientras que ellos con la Ley de emergencia de tabaco se quedan con el 20% de la venta total. La gente tiene que entender que son muchos productores quienes piensan en cerrar los emprendimientos y esto afecta a la sociedad en general. Somos generadores de mano de obra genuina, 14 mil trabajadores involucrados”, remarcó María Farfán.