Alguna vez va a llover, alguna vez dejará de llover, alguna vez en la ciudad de Buenos Aires la temperatura subirá a 40°C y alguna vez será inferior a 0°C. Todo esto es cierto, pero difícilmente le sirva para tomar decisiones a quien está programando un evento al aire libre para el sábado próximo. Con el corralito y el default ocurre exactamente lo mismo. ¿Cómo hay que tomar decisiones, entonces?

En busca de orientación entrevisté al norteamericano Lloyd Winn Mints (1888-1989), quien al igual que Aaron Director, Adolph Lowe y Paul Streeten, murió después de haber cumplido 100 años. “Aunque menos brillante y excitante que Jacob Viner, Mints hizo en teoría monetaria el equivalente de lo que Viner hacía en teoría de los precios. Como este último, se concentraba en los aspectos fundamentales, no en el contexto institucional. Ninguno de los dos utilizaba libro de texto, e insistían en que leyéramos los textos originales”, afirmó en sus memorias Milton Friedman, el último sobreviviente de los cuatro padres fundadores de la escuela de Chicago, junto a Henry Simons, Frank Hyneman Knight y el propio Viner.

 

 

-¿Por qué algunos gobiernos adoptan medidas tan traumáticas como el corralito y el default?

 

 

-Ante todo, precisemos los términos. En su país calificaron como corralito a la imposibilidad de retirar los depósitos, según la voluntad de su titular. Se estableció una limitación de retiro de US$250 por semana, sin limitación para realizar transacciones dentro del sistema financiero. El corralón, implementado semanas más tarde, fue otra cosa, pero se aplicó a fondos “acorralados”.

-¿A qué se le llama default?

-Un título público es una promesa de pago emitida por un Estado, por el cual al tenedor del título en determinada fecha, el emisor le tiene que pagar una suma especificada. Se denomina default a la falta de pago del monto prometido en la fecha pactada en el momento de su emisión.

 

 

-¿Por qué algunos países se ven obligados a imponer un corralito a sus depósitos?

-Porque sus respectivos bancos centrales no pueden operar como prestamistas de última instancia, dado que los depósitos están denominados en monedas que no pueden emitir. Dólares, en el caso de la Argentina; euros, en el de Grecia. Por eso, en los Estados Unidos nunca tendrán que poner un corralito, porque el Sistema de la Reserva Federal siempre podrá emitir dólares. Como lo hizo, por ejemplo, durante el último trimestre de 2008.

-Hechas estas aclaraciones, concentrémonos en el caso argentino. ¿Qué les dice a quienes, presumiblemente porque tienen ahorros en el sistema financiero y títulos públicos en sus portafolios, preguntan por el próximo corralito o default?

-No estoy en la Argentina, de manera que voy a contestar en términos generales, y que cada uno ajuste lo que voy a decir sobre la base de datos más concretos. Comencemos por el caso del corralito. Los depósitos en moneda local no generan corralito, por más corrida bancaria que haya. Porque su Banco Central siempre puede suministrar pesos.

-Pero el gobierno argentino acordó con el FMI no aumentar la base monetaria.

-El actual directorio del FMI, y en particular su directora gerente, han mostrado ser suficientemente flexibles como para que, si se produce una corrida sobre los depósitos en pesos, se emita moneda local para frenarla.

-¿Y los depósitos en dólares?

-Los bancos comerciales se los prestaron al Banco Central, quien los mantiene como parte de sus reservas. Así que tampoco aquí habría que preocuparse.

-¿Y en el caso del default?

-Si ustedes se vieran a sí mismos desde la vereda de enfrente, observarían que como país piden, piden y piden, pero nunca piensan pagar. Porque en ningún presupuesto nacional futuro aparece un ítem de gasto que contemple la cancelación de la deuda pública.

-Entonces, ¿el default es inevitable?

-No estoy diciendo tanto, pero advierto. Su planteo inicial, referido a que alguna vez va a llover, lo podemos aplicar aquí. Porque si me sigo endeudando y nunca pienso pagar, en algún momento nadie me va a prestar y, como no hice la correspondiente previsión, voy a “chocar”.

-Dramático.

-Un gobierno medianamente inteligente no empieza, sino que terminadefaulteando. Hay pasos sucesivos: emitir títulos para pagar los que vencen; acudir al FMI para reemplazar a los mercados privados; llamar a los actuales tenedores de títulos antes de sus respectivos vencimientos, ofreciéndoles nuevos títulos a plazos más largos, etcétera. La declaración de default es la última etapa, como ocurriera en 2001.

-¿Puede alguien dormir, teniendo depósitos en el sistema financiero argentino y títulos públicos?

-Por lo que acabo de explicar, el peligro inminente de la aplicación de un corralito, o de declaración de un default, es insignificante. Pero cuando el interrogante se refiere de aquí hasta el Día del Juicio Final, lamentablemente ustedes tienen la historia en contra.

-¿Cuál es su recomendación, entonces?

-Le expliqué que los riesgos inminentes son bajísimos, pero los mismos riesgos a algunos les permite dormir y a otros les provoca insomnio. Estos últimos tienen que desprenderse de sus activos ya, porque lo más importante es dormir.

-Don Lloyd, muchas gracias.

 

 

 

Fuente: lanacion.com.ar