Habrá dos en octubre. La ex presidenta quiere un compromiso para que se cumplan las promesas y el macrismo espera detalles del formato. Lo debe definir la Cámara electoral, que le exigió al Gobierno 30 millones de pesos.

 

 

 

Cristina Kirchner se niega visitar a Mauricio Macri para discutir un acuerdo de gobernabilidad, pero si ambos oficializan sus candidaturas presidenciales podrían verse las caras en dos debates, el 13 y 20 de octubre, uno en la ciudad de Buenos Aires y otro en el interior del país.

A diferencia de 2015, los cruces televisivos entre los postulantes a vivir en la quinta de Olivos están regulados por una ley, sancionada un año más tarde, que los obliga a batirse ante las cámaras sin excusas. Si hay ballotage, deben repetir la escena el 17 de noviembre.

En aquella elección la ONG “Argentina Debate” invitó a los ganadores de las primarias a pulir sus diferencias en púbico y Daniel Scioli se negó a participar. Luego aceptó el mano a mano con Mauricio Macri previo a su derrota en la segunda vuelta.

El presidente fue un histórico asistente a los debates televisivos, a excepción del ballotage de la Ciudad de Buenos Aires en 2007, cuando por sugerencia de Jaime Durán Barba dejó la silla vacía.

Nunca más tomó ese consejo, que desde esta elección será sancionado con la merma de espacios publicitarios gratuitos en la televisión, además de la reprimenda pública por no cumplir una ley y buscar presidir el país.

Sin chances de quedar en esa incómoda situación, Cristina, Macri y sus equipos empezaron a estudiar a estrategias para un duelo que amenaza con romper los récords de rating y quedar en la memoria histórica.

“En 2015 Macri dijo cualquiera cosa y no cumplió nada. Hay que regularlo”, dicen en el Instituto Patria. “Para nosotros, el debate fue el beso de Juliana”, recuerdan en la Rosada.

La ley habilita a la Cámara Nacional Electoral a elegir un formato, los jueces convocaron a ONG y organizaciones de la sociedad civil para evaluar alternativas, pero aceptan que lo  definirán junto a los equipos de campaña.

Para acelerar los trámites, en su última acordada solicitaron fondos para empezar a organizar los debates, pero el Ministerio del Interior no respondió los llamados.

Los camaristas advirtieron que sin dinero rápido no podrán organizar la transmisión de Radio y Televisión Argentina (RTA SE), como tampoco “la plena independencia de criterios de producción técnica y artística y de todos los aspectos organizacionales que aseguren neutralidad, imparcialidad e igualdad de condiciones para todos los participantes”.

“Quieren 30 millones de pesos y nos parece mucho. Vamos a refinar los números antes de hacer el primer desembolso”, aclararon a LPO desde la cartera que conduce Rogelio Frigerio.

Pero el costo estará sujeto al procedimiento elegido y los comandos macritas y kirchneristas anticiparon a LPO que no será fácil llegar a un acuerdo, un problema habitual en tiempos de grieta.

 

 

Cristina Kirchner, que aún no confirmó si peleará por volver a la Casa Rosada, tiene una idea compleja: exigir que los candidatos suscriban un compromiso público de respetar cada una de sus promesas, todo un desafío para los consultores. “En 2015 Macri dijo cualquier cosa y no cumplió nada. Hay que encontrar la forma de regularlo”, anticiparon a LPO desde el Instituto Patria.

En la jefatura de Gabinete admitieron “tener muy presente” el desafío de los debates, pero no imaginan a Macri firmando una declaración jurada para garantizar que si es reelecto sus postulados sean realidad.

Ponen más el ojo en el formato, sobre todo después que los camaristas, en señal de imparcialidad, sumaran a la Confederación de los Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) de Juan Grabois entre las organizaciones invitadas a discutir posibles esquemas de discusión.

Otras fueron la propia ONG Argentina Debate, Poder Ciudadano, el CELS, ADEPA, Fopea, el Colegio Público de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires y la Federación Argentina de Colegios de Abogados.

Según supo LPO, en las primeras charlas casi todos mostraron conformidad con el sistema de 2015, con exposiciones breves sobre temas elegidos pero sin posibilidad de interrupciones, típicas en los debates del programa “A dos voces” y  en los de otros países, como España.

Las frases de Macri y Scioli en el escenario de la Facultad de Derecho se reiteraron en las redes sociales hasta el día de la votación, con los cortes seleccionados por sus editores para alentar a los propios y convencer a los ajenos. Segmentar públicos es una tarea sencilla en tiempos de inteligencia artificial.

“A nosotros nos ayudó el beso de Juliana y el ‘Qué te pasa Daniel, pareces un panelista de 6,7 y 8′”, recuerdan en el bunker macrista, pero aceptan que los pronósticos del entonces gobernador aún se viralizan en la alicaída Facebook. Fue el primer duelo entre dos presidentes previo a la una votación. Habrá muchos más.

 

 

Fuente: lapoliticaonline.com