Un bailarín jujeño que recorre el mundo con su gran talento


Se trata de Dante Culcuy, quien vive en Inglaterra. Fundó dos academias de baile y sueña con tener una fundación en Jujuy

«Hola mi nombre es Dante Culcuy, soy bailarín de tango, argentino. Tengo intención de ir a bailar a Bolivia, La Paz, para dar clases y shows», decía el primer mail que había enviado el jujeño, a una academia de baile, hace trece años atrás. Ese mensaje fue el puntapié para salir del país y dedicarse de lleno al tango.

Con los años, Chile, Perú, Canadá, México, Kenia, Portugal, España, Francia, Irlanda, Dinamarca, Italia, Tailandia, Turquía, Jordania, entre otros países, pudieron apreciar la destreza de este humilde talentoso de 33 años que actualmente vive en Oxford, una ciudad de Inglaterra. Como resultado de su experiencia y constancia, creó dos escuelas de baile, «Oxford Tango Academy» y «Northern Tango Academy», donde brinda clases de baile y emplea a diferentes parejas. Además es uno de los organizadores del Festival Internacional de Oxford.

En Jujuy, junto a sus hermanos, llevó adelante el emprendimiento Cervecería «Coplera». Lo apasiona viajar, realizar voluntariado y sueña algún día regresar a la provincia y crear una fundación para ayudar y brindar clases. Antes de lograr tanto éxito, el jujeño que se crió en el barrio Mariano Moreno, al finalizar la secundaria, estudió Abogacía en la Universidad Católica de Santiago del Estero sólo hasta tercer año, debido a problemas económicos. «Nunca cierro la posibilidad que algún día pueda establecerme por completo y terminar la carrera», dijo.

Paralelamente bailaba tango, y reconoce que desde niño se sentía atraído por las artes. Mientras estudiaba en el conservatorio de música, a los 17 años conoció a un amigo quien bailaba esa danza, asistió a una de sus clases y desde ahí «no paró más».

Con toda la energía puesta, organizaba milongas para principiantes y aficionados al baile. A la vez convocaba a profesores de Buenos Aires. También incursionó en el periodismo, al crear una revista llamada «Tangueando por el NOA» que llegaba a Salta, Tucumán, Catarmarca y Santiago del Estero.

Pero…el objetivo principal de Dante era viajar a Buenos Aires, que es considerada como la meca para los bailarines de tango de todo el mundo. Sin embargo, la difícil situación económica que atravesaba, le impedía realizar ese proyecto. Por eso decidió ofrecerse para trabajar bailando en un país limítrofe con Argentina. «Estaba entre Bolivia, La Paz; o Chile, Iquique. Mandé un mail y me ofrecieron dar clases por una semana en una importante academia boliviana», contó.

Con 21 años cumplidos, este joven se convirtió en el primer bailarín que participó enseñando en la Academia de Tango ubicada en el «Hotel Torino», uno de los más antiguos de la ciudad boliviana, hecho que fue dado a conocer a través medios gráficos y la televisión. «La gente estaba contenta, había una importante concurrencia, dictaba clases tres veces al día», dijo, para agregar que también trabajó bailando para la Casa Argentina, ubicada en ese país.

Durante su estadía conoció a una jovencita inglesa, quien fue su pareja durante diez años y luego de unos meses, decidió -ya sea por amor y el deseo de triunfar con el baile- viajar a Inglaterra en diciembre del 2007.

Empezar desde abajo

Ya viviendo en el Reino Unido, no fue hasta el 2009 que, junto a su pareja, pudo tener un panorama laboral más claro, y en cuanto al baile, ambos empezaron a ver frutos lentamente. Ingresó al país con una visa de turista, por lo que no era un ciudadano «formalmente» legal y eso le impedía ejercer algún empleo. Entonces, como la suerte siempre lo acompañó, conoció a una señora que le solicitó clases de baile particular. Con ese ingreso, pudo sustentar parte de sus gastos.

Así fue que al principio bailaba en milongas locales, de a poco empezó a buscar escuelas de danzas, alquilar salas, hacer folletos y repartirlos. En el año 2011 logró concretar su primera escuela y con el tiempo la segunda, las cuales abarcan importantes ciudades de Inglaterra.

No hay que perder el tiempo

Al comienzo, adaptarse a la cultura inglesa fue difícil. Le costaba entender el idioma y ubicarse en la ciudad. Sin embargo contó que desde chico tenía interés por los manuales de Geografía e Historia, donde encontraba imágenes de la ciudad de Oxford. «Cuando llegué aquí era como que ya conocía el lugar y algunos se sorprendían de que yo no me sorprenda», dijo entre risas. Y es que, si hay algo que tiene bien en claro Dante, es no dejar pasar las oportunidades y aprovechar el tiempo. «Me quiero dedicar a producir shows, crear una fundación para poder ayudar en Jujuy, me gustaría dar clases de inglés e informática de forma gratuita», dijo sobre sus anhelos, y agregó que «estoy en el camino, pero todavía siento que me falta mucho».

Un joven humilde  que no olvida sus raíces

El primero en bailar en Bolivia

Como en varios de los enriquecedores testimonios que pasaron por nuestro diario, es claro que «las raíces» jujeñas de quienes emigraron a otros países, no se perdieron jamás. El ingenioso Dante Culcuy cada vez que visita un país encuentra algo que siempre le recuerda a su tierra natal. «Si bien, cada ciudad es única culturalmente, cuando viajé a Jordania se me vino el recuerdo de mi provincia, al observar casitas de adobe, también algunas partes de Turquía», comentó al destacar que, además, tuvo el gusto de conocer cómo el tango trascendió diferentes países, considerando que este tipo de danza es censurada por su forma y destreza corporal. «Estuve en países musulmanes donde el contacto entre la mujer y el hombre es prohibido pero el tango superó las barreras de la religión», dijo.

Disfrutar de su provincia

Pese a estar a 11.881 kilómetros de distancia de su país, expresó que el contacto con su familia nunca se perdió y siempre extraña de su compañía, disfrutar del campo, su caballo y los colores de su querida provincia. «Tengo muchos amigos que son de Jujuy y cuando vuelven a la provincia se aburren, la verdad que en mi caso no es así. Cuando regreso tengo mucho para hacer, estoy con mis hermanos, quienes son también como mis mejores amigos». Asimismo, relató que también visita el emprendimiento que pusieron en la capital, «Cervecería Coplera»: «voy a la fábrica, ayudo un poco y si tengo que salir a ofrecer el producto a diferentes bares, lo hago sin ningún problema», relató.

Al finalizar la entrevista aconsejó a aquellos jóvenes que deseen concretar sus objetivos que «le pongan todo el empeño y pasión, porque lo más importante es no perder el tiempo y luchar por lo que uno quiere»

Fuente: eltribuno

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