Análisis: Cómo son los planes económicos de apoyo a las pymes de los otros países de la región


La cuarentena golpeó la cadena de pago en todos los países. Las garantías para préstamos bancarios lideraron la ayuda gubernamental.

El coronavirus afectó a las economías de todo el Cono Sur, en especial a los trabajadores y las pymes, por lo que cada gobierno salió con su paquete de asistencia económico, que en líneas generales se centraron en facilitarles el endeudamiento a las empresas para pagar sueldos, tal y como lo anunciaron en su momento Kulfas y Guzmán para la Argentina por un monto equivalente a un 1,3% del PBI, aproximadamente 5.400 millones de dólares la 24% nominal anual.

Este paquete, del que se entregó menos de la mitad por las imposibilidad de las pymes de calificar a los requisitos bancarios, fue similar al implementado por Chile 24.000 millones de dólares de garantías estatales que también tuvo sus dificultades en ejecutarse y que llevó al presidente Piñera a pedirle al Congreso que ampliara las facilidades para que las empresas pudieran acceder al 3%, es decir a una tasa real cero, con una cobertura por hasta tres meses de ventas para las pymes y 4 años para su repago con hasta 6 meses de gracia.

El gobierno de Piñera ya venía golpeado por las protestas sociales de la segunda mitad de 2019 y que ya habían generado cierre de pymes y un aumento en el desempleo. Por eso, hizo dos tandas de anuncios para trabajadores y pymes. El primero fue un paquete de 11.750 millones de dólares, equivalente al 4,7% del PIB chileno que incluyó una ley de protección a los ingresos laborales y suspensión o reprogramación del pago de algunos impuestos. El segundo fue el 8 de abril en el que presentó la línea de crédito para las pymes y un fondo social de 2.000 millones de dólares para atender a 2.600 trabajadores informales, similar al Ingreso Familiar de Emergencia que pagará la Anses.

De todos modos, el impacto más fuerte lo tendrá la baja a 0,5% de la tasa de interés de referencia del Banco Central chileno ayer, que les permitirá a las empresas refinanciarse prácticamente sin costo.

El impacto más fuerte lo tendrá la baja a 0,5% de la tasa de interés de referencia del Banco Central chileno ayer, que les permitirá a las empresas refinanciarse prácticamente sin costo

En Brasil, en tanto, Bolsonaro tomó medidas en sentidos opuestos. Por un lado, quiso flexibilizar los despidos, dio marcha atrás y terminó con una asistencia a los despedidos que significará un desembolso de 51.200 millones de reales en seguros de desempleo (unos 10.250 millones de dólares) y una línea de créditos por 40.00 millones de reales (8.000 millones de dólares) para asistir a 1,4 millones de pymes a pagar dos meses de salarios y preservar los empleos de 12 millones de trabajadores.

En total, el paquete anunciado por Paulo Guedes es de 147.300 millones de reales que se inyectarán en tres meses en la economía brasileña y contempla también mayores desembolsos para la contención de la pobreza y la indigencia. Además, en materia impositiva, el gobierno redujo un 50% las contribuciones a la seguridad social de los meses de abril y mayo y resolvió la postergación de dos impuestos nacionales.

Así y todo en el transcurso del último mes, el gobierno brasileño recibió más de 1.300 reclamos de las cámaras empresarias vinculados al pago de impuestos, la necesidad de créditos flexibles, la postergación del pago de servicios y apoyos para la solución de cuestiones laborales.

El país que difiere del conjunto es Uruguay. Lacalle Pou prefirió el cuestionado camino de Suecia con una cuarentena voluntaria y no paralizar la economía. Bajo el lema «Si podés quedate en casa», solo están cerrados los centros educativos, los shoppings (y planean volver a abrir) y eventos masivos, por lo que de hecho en marzo crecieron 16% las ventas en los comercios.

Así y todo, por la cuarentena voluntaria y el freno del comercio mundial, las cadenas de pago entraron en tensión. Por eso, el Banco República dispuso la postergación de los vencimientos de todos los pagos de capital e intereses por 180 días sin intereses para deudas menores a los 200 mil dólares y además se les permitió que se adelanten vacaciones de los empleados. En los contados sectores que se vieron obligados a parar de trabajar, se pueden suspender los pagos de antigüedad, presentismo y otros conceptos del recibo de sueldo. Y para las pymes hay una línea de crédito al 17% a 24 meses y con 6 meses de gracia para el pago de salarios.

En materia tributaria explicó un contador a LPO «Las ayudas son bicocas: las empresas con menos de diez empleados quedaron exentas del pago del 40% de las contribuciones patronales (con cuotas para pagar el 60% restante), las más pequeñas pueden pagar en cuotas el ‘IVA mínimo’ y poco más. Muchas empresas lo que están haciendo es mandar a los empleados al seguro de paro, que les paga el 50% de los salarios por 4 meses durante los cuales las empresas no pagan. Lo más interesante es la posibilidad de licenciar a los trabajadores mayores de 65 años que, siendo población de riesgo, quedan cubiertos por el Banco de Previsión Social con un subsidio por enfermedad y eximen a las empresas del pago de los salarios de esos trabajadores». 

Fuente: politicaonline.com

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