Más impuestos para los gastos de la política en Pampa Blanca


En plena crisis, el Concejo Deliberante le aprobó al intendente Bruno Monzón tres proyectos de ordenanzas para aplicar nuevos impuestos a los vecinos de Pampa Blanca, a cambio de oficinas y aumentos en dietas y sueldos políticos.

Ya nada sorprende en el mundillo político del “pórtico del sur” de Jujuy. Hace unas semanas atrás un escándalo puso en la mira a los primeros concejales de Pampa y al intendente Monzón, que viene de mal en peor.

La jugosa fijación de sueldos que firmaron los concejales opositores había sido pactada en una reunión previa con el intendente radical, pero vaya a saber por qué, a última hora, Monzón desistió de ese acuerdo y aprovechó la pandemia para denunciar a los ediles de querer aumentarse las dietas.

Los sueldos fijados no eran únicamente para los ediles sino también para el intendente e incluía asesores legales, y funcionarios municipales. Lo que ningún concejal salió aclarar en los medios provinciales y nacionales.

La “fama” de los ediles llegó a TN y se esparció por todas las redes sociales generando el máximo repudio social por la jugosa dieta que llegaba a los 80 mil pesos. La comunidad pampeña aun no sale del asombro, y espera un gesto más solidario de sus representantes en estos tiempos críticos.

¿Quién no se molestaría si en medio de tanta necesidad, los que manejan el poder político lo hacen para beneficiarse entre ellos? Tras el escándalo, el gobierno provincial tuvo que poner paños fríos al conflicto entre el ejecutivo y el legislativo, y los llamó a una mesa de dialogó. Reunión que se concretó en Casa de Gobierno con el objetivo de que el escándalo no termine afectando a los políticos, tanto de uno como de otro bando.

En esa mesa, acordaron que el Monzón se comprometía a darle un espacio físico para que funcionará el Concejo, designar los secretarios para cada edil, y acomodar el jugoso sueldo que no sería en blanco, sino en negro pa generar escándalo. A cambio, el Concejo tenía que aprobar los tres proyectos que presentó el intendente sobre los nuevos impuestos que tendrían que pagar los vecinos de Pampa Blanca.

Por tal razón, Monzón cedió un local para que funcionarán las oficinas del Concejo y días después firmaron el contrato de alquiler por dos años junto al presidente del Concejo, Darío Liquitay y el juez de Paz, Walter Valdez. La firma se concretó en la oficina del intendente e incluyo una foto juntos como el primer paso del acuerdo. Hasta ahí, todo bien.

Pero la avaricia de los ediles de la oposición no terminó con los sueldos. Sino que querían más. El jueves pasado en la sesión ordinaria que se desarrolló en las nuevas oficinas, los trapitos salieron a la luz, puesto que los ediles Flores y León pidieron que el intendente cumpla con el acuerdo fijado.

La concejal Karina Flores, exigió que Monzón blanquee las dietas: “la idea no es peliarse, el intendente tiene el tarro para manotear, pero nosotros tenemos que cobrar lo que nos corresponde”, reclamó bien en criollo y casi a los gritos la edil, y solicito una reunión urgente con el Ejecutivo.

Por su parte, Atilio León pidió la creación de su bloque y volvió a plantear el tema de los secretarios: “vos a mí no me vas a enseñar cómo hablar”, le aclaró al presidente del cuerpo que quería calmar los ánimos y que el asunto salga del ese recinto. La tensa sesión mostró la disconformidad de León y Flores quienes salieron enojadísimos con el presidente, y dejando al descubierto una división entre los concejales, que sorprendió a propios y extraños.

Se había roto el romance político del verano. Evidentemente, Flores y León desconfían del acuerdo entre el intendente y el presidente del Concejo. Por eso, durante la semana se escuchó rumores sobre un posible pacto entre Liquitay y Monzón. “Al intendente le conviene aliarse con el presidente porque con Karina y León no conseguirá nada”, opinó un allegado político a Diario El Pórtico.

A pesar de todo, el jueves 30 de abril los concejales en una nueva sesión ordinaria aprobaron tres ordenanzas con nuevos impuestos para los pampeños: el código de faltas, tributario y una nueva ordenanza tributaria.

Los tres proyectos fueron presentados por el Intendente Monzón quien apresurado busca cobrar nuevos impuestos a los vecinos, para cumplir con los compromisos de mejorar los ingresos de la planta política del municipio. ¿Y la obra pública y beneficios para los vecinos? El radicalismo ha aplicar en Pampa Blanca el viejo consejo político: divide y reinarás.

Liquitay distanciado de Flores y León, pero el intendente favorecido, con más apoyo para llevar a cabo su plan que por lo que se casi no tiene en cuenta a los vecinos de a pie. La pregunta que muchos vecinos se hacen, es ¿cuándo habrá algún proyecto que favorezca o soluciones los problemas habituales con la que se presentan los vecinos? Para eso habrá que esperar.

Fuente: diarioelportico.com.ar

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