Elecciones polacas: el nacionalismo, entre los cantos de sirena de Trump y el botón rojo europeo


Las elecciones presidenciales de Polonia se presentan como un plebiscito sobre la pertenencia a la Unión Europea donde el presidente ultraconservador Andrzej Duda enfrenta al centrista Rafal Trzaskowski.

Tras un aplazamiento de casi dos meses por la pandemia, la gran cita electoral para los polacos llega este domingo marcada por los más de 24.000 casos confirmados por Covid-19 y 1.100 personas fallecidas según datos oficiales. Unas elecciones que llegan en un contexto de absoluta incertidumbre, en el que la prioridad para casi el 60% de su población es reparar el daño económico, que prevé una caída del PBI superior al 4% para este año.

Es justo en el terreno económico donde el candidato centrista Rafal Trzaskowski podría sorprender al actual presidente, el ultrconservador y nacionalista Andrzej Duda, cuyo discurso está más centrado en asuntos de defensa o soberanía. Una línea que se vio reforzada con su visita a Estados Unidos el pasado miércoles, en plena campaña electoral.

En abril, los sondeos sondeos daban como ganador a Duda en primera vuelta, con la principal opositora Kidawa-Blonska muy relegada. Ahora, el actual presidente ronda el 40% de apoyo en primera ronda y Trzaskowski araña el 30%, triplicando la intención de voto de su predecesora. Polonia tiene un sistema de elección de doble vuelta y en 2015, Duda ganó ajustadamente con el 51,5%, pero como sucede con muchos líderes conservadores a la hora de la elección sus votos suelen superar el pronóstico de los sondeos.

Duda ha desplegado una política ultra conservadora que incluye un alineamiento absoluto con Trump. favorito de las elecciones, ha visto reducirse su margen drásticamente desde que se afianzó la candidatura opositora del ex alcalde de Varsovia, Rafal Trzaskowski.

Una cita en la que buscó el paraguas protector de la OTAN y de Trump, quien aceptó recibirlo en la Casa Blanca en medio de la campaña y la crisis del Covid-19, para escenificar su apoyo. La cita fue también una declaración de intenciones de Duda, que pretende priorizar su relación con la administración de Trump frente a los lazos con Europa, con quien ha mantenido en los últimos tiempos importantes tensiones.

El partido de extrema derecha, Derecho y Justicia (PiS), al que pertenece Duda, acusa a la Unión Europea de claudicar ante el poder soviético desde hace media década. Una estrategia que ha conducido al país a un camino de deriva autoritaria muy vigilado por la Unión Europea.

Tanto es así, que en los últimos cuatro años, la Comisión Europea ha puesto en marcha cuatro procedimientos de infracción contra reformas judiciales autorizadas por el PiS que han llevado al país del Este de Europa ante el Tribunal de Justicia de la UE en varias ocasiones. La última, el pasado mes de octubre cuando impulsó una nueva reforma judicial que preveía el despido de los magistrados que cuestionen la legitimidad de las reformas judiciales impulsadas por el Gobierno. Las protestas contra el ultraconservador llenaron las calles de Polonia, aunque no le impidieron ratificar la medida en febrero.

En los últimos cuatro años la Comisión Europea abrió cuatro procedimientos de infracción contra el gobierno de Duda por avances sobre el sistema republicano y democrático, como los últimos intentos de reformas judiciales.

En la Unión Europea lo que más preocupa es el cuestionamiento continuo al Estado de Derecho y las Libertades Civiles por parte del gobierno de Duda. Frente a esto, la UE podría pulsar su botón rojo, es decir, el artículo 7 del Tratado de la Unión por el que se aparta del proceso decisorio a un Estado miembro siendo vetado en el Consejo Europeo, el órgano de decisión. Un paso que supondría un importante revés para Polonia, que ha recibido miles de millones desde su ingreso en 2004 en el club comunitario, y cuyas consecuencias serían aún más graves tras el Covid-19.

Andrzej Duda y Donald Trump el pasado miércoles en la Casa Blanca.

Polonia vive su primera recesión en 30 años, una caída cuya recuperación pasa por fortalecer el Mercado Único europeo, en opinión del liberal Trzaskowski. Estas elecciones se deberían haber celebrado el pasado 10 de mayo, jornada en la que el presidente sólo permitía votar por correo, alimentando todo tipo de suspicacias sobre la ausencia de control y garantías democráticas en los comicios. Sin embargo, la presión europea para garantizar unas elecciones libres que incluyeran también una votación presencial llevó a cancelarlas apenas dos días antes de que tuvieran lugar. La cita con las urnas que se celebrará finalmente este domingo marcará así los próximos pasos de Europa.

El candidato centrista Rafal Trzaskowski.

El gesto ha sido claro. Durante la última semana de campaña, Duda viajó a Washington a reunirse con Trump para obtener respaldo internacional que contrarreste los apoyos menguantes en su país, más aún después de la crisis del coronavirus en el que el Gobierno ha tomado medidas de confinamiento que podrían pasar factura electoral.

«Estamos jugando básicamente en muchos campos. Estados Unidos es un socio estratégico no sólo para Polonia sino para Europa y esto es algo que hemos defendido muchas veces durante los últimos cuatro años. Cuando fui primer ministra», declaraba hace unos días a Euronews la número dos de Duda, la viceprimera ministra de Polonia, Jadwiga Emilewicz.

Para el PiS no solo la UE es garante y protectora de Polonia, sino que se debe apostar por una OTAN fortalecida tras el Coronavirus. Una postura que enlaza de forma simultánea a los intentos bilaterales de negociación de Reino Unido con diversos países de la UE de manera bilateral y no como bloque, tras el Brexit.

Estos comicios no solo son importantes para Polonia y Europa, sino para todo el conjunto de países conocidos como el grupo de Visegrado en el que, estados abanderados de euroescepticismo como República Checa o Hungría, miran atentos al resultado polaco para avanzar o retroceder posiciones.

Fuente: lapoliticaonline.com

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