La bailanta está en la ruina y músicos cambian de rubro


La carpa Yonar es ahora corralón y artistas venden sus instrumentos.

La bailanta salteña no está pasando por su mejor momento, todo lo contrario, ya que el espectáculo y la diversión pasaron al último plano con la pandemia del COVID-19.

Sin bailes de fin de semana para evitar el aglomeramiento a fin de prevenir contagios, los músicos, cantantes y dueños de locales ya no tienen cómo sostenerse económicamente; sobre todo los integrantes de los grupos musicales que existen gracias a las bailantas. Algunos deben pedir la buena voluntad de amigos y familiares. Otros salen a changuear sin importar el rubro de trabajo. Y un montón ya está en la ruina, incluso vendiendo sus instrumentos por «chauchas» para poder comer.

Los más de tres meses de aislamiento social pusieron en apuros a este género musical que no tiene el apoyo del Estado como otros cantantes.

El contexto de pandemia evidenció la necesidad de ayudar a algunos géneros que viven de alguna manera en esta precariedad laboral. Sin eventos no pueden trabajar.

«Estamos muy lejos de recibir alguna ayuda. Con el virus dando vueltas por todo el país no podemos trabajar. No se pueden hacer bailes y eventos. Esta muy difícil la mano. Hay changos que vendieron sus guitarras o sus equipos de sonido. Nadie nos ayuda. No somos del selecto grupo de músicos conocidos de los políticos», confesó José Miguel «Koly» Plaza, de la banda Kalima.

Hace 48 años está en la bailanta. Supo ser integrante de los afamados Viajeros Colombianos y luego de los Lirios Colombianos. Oriundo de Santiago del Estero, hoy está afincado en La Merced.

Olvidados y sin ayuda

Dice que las instituciones que velan por los músicos en Salta sólo ayudan a los encumbrados con cartel y con apoyo político. El resto, sobre todo si son del interior, está olvidado y nunca es tenido en cuenta.

El conocido Koly es la primera voz de su grupo. Ahora trabaja de fletero en el Valle de Lerma. «Por lo menos yo puedo tirar de algo para sobrevivir, otros muchachos debieron anotarse en el IFE (ingreso familiar de emergencia). Los Músicos Independientes Asociados, o en el caso Asociación de Artistas y Músicos de Salta (Ademusa), se reúnen en salta capital para los músicos de allá. Pero el interior nunca. Venían cuando necesitaban afiliados. Después nunca se aparecen. Me gustaría tener el espacio de David Leiva o de otros que por política pueden llegar. Nosotros no tenemos esos contactos. Estamos desamparados», graficó la situación el bailantero.

Plaza manifestó a El Tribuno sobre la situación de jóvenes músicos que no tienen ni para comer. «Un joven de un grupo de la zona debió vender una guitarra porque no tiene a donde ir a comer. Es miserable lo que nos pasa», contó.

La bailantas está paralizada y en extinción.

Ahora, corralón

Oscar «el Mono» Yonar tiene 40 años de realizaciones de carpas bailables. Su local tiene una reputación de primer nivel en la provincia. Y debió cambiar de rubro momentáneamente. En lugar de trabajar en la carpa El Mono Yonar, de la ruta 36 en Rosario de Lerma, ahora se dedica a vender materiales de construcción en un pequeño corralón que funciona al lado de la vieja bailanta.

«Por el momento tuvimos que cambiar el rumbo de nuestro comercio. Con la pandemia dejaron de trabajar unas veinte personas, sin contar a los trabajos independientes y a mucha gente que vive de lo que produce la bailanta».

El Mono Yonar reconoce que no todos tienen la espalda económica para cambiar de rubro, otros no pueden y están quebrados y en la ruina. «Con mi familia siempre estamos pensando en crear cosas. Por eso decidimos un corralón. Vamos a ver qué sucede con este nuevo rubro. El Estado debería apoyar de alguna manera a esta producción para que en su momento aporte mucho dinero con sus impuestos», dijo.

Fuente: eltribuno.com

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