La carta de Cristina impactó en la Rosada y vuelven las versiones de cambio de gabinete


La vicepresidenta dijo que hay «funcionarios que no funcionan» y pareció tomar distancia de las decisiones de Alberto.

 Una lectura apresurada interpretó la carta de Cristina Kirchner como una muestra de apoyo a Alberto Fernández en las horas más difíciles que le tocó enfrentar, con la pandemia disparada y la economía sin rumbo claro. Pero la mirando más de cerca el texto se percibe una toma de distancia: «es imposible imponerle decisiones al Presidente, el pone y saca a los funcionarios y decide las políticas», subraya el texto.

El diario pudo confirmar de fuentes del Gobierno que la carta impactó en la Casa Rosada. «Hay mucho mar de fondo», resumió a este medio un dirigente con acceso al núcleo de poder de la actual coalición.

En efecto, sobre la medianoche de este lunes volvieron las versiones de cambios de gabinete. Como viene pasando, se mencionó a Roberto Lavagna o Martín Redrado para Economía, antes las versiones que la suerte del ministro está atada a las licitaciones de bonos que comienzan mañana, como última estrategia para calmar al dólar. 

Al Gobierno le está costando encontrarle la vuelta al dólar, que es lo mismo que decir que no logra disipar las expectativas de devaluación, que ya se debaten abiertamente. 

Pero no es el único cambio que se menciona. También hubo comentarios sobre el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero y la deslucida ministra de Vivienda, María Eugenia Bielsa. Son deslizamientos que alimentan las versiones que Cristina estaría reflexionando sobre la posibilidad que el gobierno acaso necesita un cambio de gabinete estructural, una idea que según las fuentes consultadas por ahora Alberto resiste.

Pero lo cierto es que al Gobierno le está costando encontrarle la vuelta al dólar, que es lo mismo que decir que no logra disipar las expectativas de devaluación, que ya se debaten abiertamente, como hizo el propio Alberto Fernández este lunes. Expectativas que generan una tensión política y económica que amplifica las debilidades de la frágil macroeconomía argentina.

Guzmán suele repetir que la Argentina no tiene vencimientos de deudas inmediatos y goza de superávit fiscal, de manera que la presión sobre el dólar es injustificada. El problema es que como decía Keynes, en política económica más importante que tener razón -si es que la tuviera- es tener la espalda financiera para imponerla al mercado.

Fuente: lapoliticaonline.com

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