México saca ventaja a Argentina y Brasil al asegurarse la vacuna de Pfizer, ante las fallas de la de AstraZeneca


La vacuna del empresario argentino y el laboratorio AstraZeneca tuvo fallas y se demora su aprobación.

 La baja efectividad de la vacuna de Oxford y AstraZeneca amenaza las estrategias de Alberto Fernández y Jair Bolsonaro para frenar la pandemia de coronavirus. Los dos principales países de Sudamérica habían apostado sus fichas al antídoto que Hugo Sigman fabricará en la Argentina y Fiocruz en Brasil, pero corren el riesgo de quedarse con las manos vacías.

México que también formó parte de ese desarrollo, se aseguró un plan B y tiene un contrato con Pfizer para distribuir más de 34 millones de dosis de su vacuna, que hasta ahora demostró ser una de las más confiables del mercado. Su problema es la bajísima temperatura que requiere para su conservación y que complica la logística para países como Argentina y Brasil.

Se supone que las 750 mil dosis que la Argentina compró a Pfizer se distribuirán únicamente en la región metropolitana, donde tanto la Provincia como la Ciudad cuentan con los «superfreezers» necesarios. México no tendrá ese problema: la farmacéutica norteamericana se comprometió a custodiarla hasta los puntos de vacunación.

López Obrador no apostó todas sus fichas a la fórmula de AstraZeneca y Sigman y se aseguró de manera paralela un contrato por 34 millones de dosis con Pfizer, cuya vacuna hasta ahora ha demostrado ser la más confiable del mercado. 

Carlos Slim fue quien financió el acuerdo con Oxford y AstraZeneca para que la vacuna pudiera llegar a Sudamérica a un precio mucho menor al de sus competidoras (4 dólares). En ese momento el antídoto encabezaba la carrera para frenar al Covid. Sin embargo en los últimas meses, los resultados de la investigación fueron decepcionantes.

En septiembre de este año AstraZeneca había tenido que suspender las pruebas por un caso de mielitis transversa en uno de los voluntarios tras recibir la segunda dosis, aunque consideraron seguro retomar los ensayos semanas después.

El mayor de los problemas llegó semanas atrás, cuando el laboratorio dio a conocer los resultados: la vacuna tiene una efectividad media de 70%, contra más del 90% de sus competidoras Pfizer y Moderna. Adujeron que por un error involuntario suministraron a algunos voluntarios media dosis y luego una dosis entera y en esos casos la efectividad subió hasta 90%. El problema es que cómo supuestamente se trató de un error, deberán repetir los ensayos clínicos y tardarán más tiempo en poder validarlos.

Hay que esperar un poco para analizar el resultado del estudio confirmatorio, tenemos que esperar que se disipen todas las dudas sobre la eficacia de la vacuna de AstraZeneca.

La viceministra de la Cancillería de México, Martha Delgado, que viene negociando la provisión de vacunas para su país, este sábado anunció la mega compra a Pfizer y puso en blanco sobre negro el problema con AstraSeneca, laboratorio que firmó con su gobierno un contrato para proveer 80 millones de dosis. la funcionaria de López Obrador dijo que para aplicar ese contrato habrá que esperar un poco más «hasta que se disipen todas las dudas sobre su eficacia».

«Hay que esperar un poco para analizar el resultado del estudio confirmatorio, quizás será un corto ajuste en tiempo», agregó Delgado, que también recordó que México tendrá disponible las vacunas de la farmacéutica china CanSino Biologics.

El gobierno de Alberto Fernández firmó un contrato con AstraZeneca para asegurarse 22 millones de dosis, pero en la situación actual no estarán disponibles en el corto plazo.

La Argentina tiene también un acuerdo para distribuir 25 millones de dosis de la Sputnik V, fabricada por Rusia. Aunque fue presentada ante la ONU la semana pasada, poco se sabe del desarrollo de sus ensayos clínicos. La semana pasada Alberto anticipó que pretenden vacunar a 300 mil personas antes de fin de año, otras 5 millones en enero y la misma cantidad en febrero, siempre con la vacuna rusa.

El laboratorio chino Sinopharm es otro de los que podría traer su producto a la Argentina, pero ocurre lo mismo que con el antídoto del Centro Gamaleya: sus resultados no fueron aún cotejados en las publicaciones científicas. Es una situación muy parecida la que que vive Brasil, que el diario Folha de San Pablo puso en blanco sobre negro: «La población corre el riesgo de no recibir las vacunas por más tiempo o recibir aquellas que no son tan buenas».

Al apostar sus fichas por pocas candidatas, Brasil se quedó atrás en la carrera por la vacuna y ahora corre el riesgo de recibirlas tarde o quedarse sólo con las que no son tan buenas.

Folha de San Pablo remarcó que «al apostar fichas por unos pocos candidatos, Brasil se queda atrás en la carrera de la vacuna Covid-19, y la población corre el riesgo de estar sin vacunas por más tiempo o tener acceso únicamente a las que no son tan buenas», sostuvo este domingo en su nota de tapa.

Es que si se repite la situación europea, cuando comience el otoño habrá un rebrote de la enfermedad en el hemisferio sur. Un escenario preocupante que Brasil ya está viviendo, en lo que parece ser un anticipo de la segunda ola en la región.

«En el caso de la vacuna Oxford, la apuesta más segura es que tendrá una eficacia del 62%. Eso es lo que Brasil puede apuntar hasta ahora, ya que no ha cerrado acuerdos con los candidatos más efectivos presentados hasta ahora, como los de las empresas farmacéuticas estadounidenses Pfizer y Moderna (95% y 94,1%,respectivamente), formulado a partir de virus ARN, una tecnología sin precedentes en vacunas aprobadas para uso médico», señala la nota de Folha.

Pfizer pidió el pasado miércoles la autorización correspondiente para empezar a vacunar contra el coronavirus en Argentina. «Si aprobó el Reino Unido yo estoy convencido en que tiene holgadamente todo lo que tiene que tener, pero no puedo anticiparlo porque no depende de mí, es una decisión técnica», aclaró el ministro Ginés González García días atrás. Lo lamentable es que habiendo sido parte de las pruebas de Pfizer y AstraZeneca, el gobierno sólo firmó un contrato importante con la compañía de Sigman: 22 millones de dosis contra 750.000. Si fue una apuesta todo indica que salió mal.

Fuente: lapoliticaonline.com

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