Carnaval sin corsos: comparseros buscan el modo de compartir su arte con la gente


Salta – En un año tan especial, las agrupaciones buscarán acercarse al público por medio de transmisiones por internet y redes sociales o presentarse en espectáculos que cuenten con protocolos autorizados.

Luego de un año extrañísimo debido a la pandemia de COVID-19, este verano no habrá actividades típicas de carnaval en la provincia de Salta. 

En un contexto en que la circulación viral comunitaria sigue latente, días atrás, el Comité Operativo de Emergencia (COE) dispuso que no se podrán hacer corsos, ceremonias de desentierro de Carnaval ni carpas bailables. “No se puede permitir la presencia de más de 100 personas: corsos y demás superarían holgadamente esa cifra”, manifestó el ministro de Salud Pública, Juan José Esteban.

Algunas agrupaciones habían decidido no participar en los corsos antes de que se conociera la medida oficial. Otras se mostraron disconformes con la disposición y consideraron que se podrían haber previsto otras actividades, como muestras y espectáculos con menos gente que la habitual y más cuidados para evitar contagios. 

Cada año las comparsas y grupos de baile se preparan durante largos meses para el carnaval. Definen un tema, diseñan los trajes y la escenografía que utilizarán, los confeccionan y decoran para compartir con la comunidad. Preparan bailes y canciones para la exhibición.

La movida incluye a cientos de personas en cada agrupación y todas las familias colaboran. Si bien esta actividad constituye una institución dentro de la cultura salteña, no cuenta con apoyos estatales para desarrollarse. Cada año es más difícil para los grupos hacer frente a los costos que implica salir a escena, sobre todo, por la compra de materiales que vienen desde Buenos Aires.

Una vida de carnaval

Héctor “Pantera” Colque es el encargado de la comparsa Los Incas, que este año cumple 41 carnavales, la mitad de los cuales fueron a su cargo. 

A fines de diciembre, la agrupación hizo una presentación en vivo por Facebook en la que anunciaron que no participarían en los corsos. Se trató del primer espectáculo de carnaval transmitido por redes sociales en Salta y tuvo una buena devolución por parte de otras agrupaciones.

“Veíamos que la situación no daba para eso. Este año se perdieron clases, el Milagro, muchas personas padecieron COVID-19… Para los corsos se juntan entre 150 y 200 personas en mi casa. No iba arriesgar a mi gente”, manifestó Pantera.

El hombre contó que la decisión fue tomada en conjunto con los encargados e integrantes de la comparsa: “Soy respetuoso de las decisiones de otras agrupaciones, pero no lo veíamos factible. El carnaval reúne mucha gente… ¿Cómo haríamos para separarlos?”.

Si bien este año no se lucirán en los corsos, fueron invitados para hacer un espectáculo al aire libre con un grupo reducido de entre 10 y 15 integrantes.

Esta es la segunda vez que Los Incas no salen a las calles. La vez anterior fue durante la epidemia de cólera que azotó a la provincia en los años 90 del siglo pasado. 

Un trabajo a pulmón

La comparsa de Villa Chartas suele participar en los Corsos de la Patria Grande y pertenece a la asociación social, cultural y deportiva Comparsa Murga y Caporal (Comuyca).

Los trabajos que demanda el carnaval se hacen a pulmón. Ofrecen bonos, rifas y comida para comprar los materiales para trabajar: alambre, hilo, plumas y caños estructurales para hacer los gorros, esas enormes obras de arte que llevan sobre sus cabezas u hombros.

“Cada año se hace más difícil en lo económico. La mayoría es gente humilde, independiente y trabajadora. Cada año cuesta más mantener la cultura de la comparsa”, manifestó Pantera. 

Los materiales son muy costosos: el kilo de pluma cuesta 10 mil pesos y cada gorro mayor lleva unos tres o cuatro kilos. Estos miden unos 3,60 metros y pesan entre 35 y 40 kilos.

Si bien ellos vuelven a utilizar los materiales, siempre renuevan algunas cosas para mejorar la calidad.

Consideran que se podrían haber previsto más alternativas.

Pantera llamó la atención de las autoridades y consideró que deberían colaborar para mantener viva la tradición. “Es un carnaval muy autóctono que no se ve en otras partes del país. Somos parte de la cultura y del turismo. Nunca vendría mal ayuda de la Provincia o del municipio”.

El hombre reconoció que “a veces la comparsa es más valorada afuera que en Salta” y rememoró cuando en 2019 representaron a la provincia en los corsos de Vicente López, en Buenos Aires, y estuvieron con las agrupaciones más grandes de otras jurisdicciones

Los Incas fueron dos veces a Cosquín junto con Ariel Petrocelli y Juan Balderrama y a otros festivales en distintos lugares del país. “Yo me siento orgulloso representado a la provincia”, pronunció.

Pantera agradeció a los fundadores de la comparsa y saludó de manera especial a Ramón “El Gato” Martínez, quien falleció hace dos años. Recordó a su padre, Víctor Choque, por las enseñanzas y el oficio en el taller. Saludó a su familia y a su madre.

“A los integrantes de Los Incas y a todas las comparsas salteñas, de corazón, sigamos cuidándonos. Nos falta todavía. Esperamos que este año sea mejor y podamos decir ‘presente’ en el carnaval 2022”, dijo Pantera.

En el feriado de carnaval harán otra transmisión en vivo para que los salteños disfruten.

Algunos quieren hacer muestras artísticas

El ballet Corazón de Oro planea exhibir su trabajo de otra manera.

Siguen ensayando en vistas al año que viene o a los próximos meses. Fotos Javier Corbalán

El director del ballet Corazón de Oro, Mario Corimayo, se mostró disconforme con la decisión del COE de suspender toda actividad de carnaval y consideró que se debería haber dado la posibilidad de que las agrupaciones hicieran muestras artísticas.

“Nosotros no pedimos hacer corsos, sino una muestra de carnaval, algo alternativo, para dar contención a todos los artistas”, manifestó Corimayo, quien lamentó que haya eventos en los que no se respetan ni se hacen cumplir los protocolos.

Antes del anuncio oficial, se reunieron con funcionarios de la Municipalidad para ver qué posibilidades había de mostrar su arte: “Sabíamos que un corso era inviable”. 

Luego de la noticia, presentaron al COE su propuesta, aunque sospechan que la respuesta será negativa.

Mientras tanto, siguen ensayando en la cancha de la Asociación Lisiados de Salta (ALSa) en distintos turnos para evitar contagios de COVID-19. Si bien trabajan con vistas a 2022, piensan que quizás este año se puedan hacer muestras con los protocolos ya autorizados.

“Estamos acostumbrados a hacer espectáculos en el teatro para que los chicos muestren y usen su vestuario”, expresó Corimayo.

El ballet está conformado por unas 110 personas y hay muchos interesados en formar parte de ella. Si bien el grupo es popular, tratan de que sea como un estudio de danza. “Para nosotros, lo más importante es la salud, la prevención y la contención a los chicos: somos muy estrictos con los protocolos”, aseguró el referente.

Fuente: eltribuno.com

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