Ex jefe militar de Brasil reconoció que presionó a la Corte Suprema para que Lula vaya preso


Eduardo Vila Boas argumentó que el mensaje fue «una advertencia» respecto de las consecuencia de la decisión de la Corte y confirmó que las bases demandaron una intervención militar.

El General Eduardo Vila Boas, jefe del Ejército entre 2015 y 2019, reconoció en una entrevista realizada para un libro del Centro de Documentación Histórica de la universidad Fundación Getulio Vargas (FGV) que los militares ejercieron presión sobre la Corte Suprema de Justicia de Brasil en la previa de lo que luego fue el rechazo de un habeas corpus presentado por la defensa del expresidente para evitar su detención. 

Aquella votación del 3 de abril de 2018 terminó 6 a 5 en contra del líder del Partido de los Trabajadores y la posterior detención que lo tuvo 510 días preso en Curitiba por orden de Sergio Moro. Un dato particular sobre el trabajo bajo presión de la Corte fue el voto de Rosa Weber, de oposición contraria a la prisión para condenados de segunda instancia, que terminó avalando el encarcelamiento del ex mandatario. 

«Le aseguro a la Nación que el Ejército Brasileño comparte el deseo de todos los ciudadanos de repudiar la impunidad y respetar la Constitución, la paz social y la Democracia así como vigilar sus misiones institucionales». (…) «Brasil, queda por preguntar a las instituciones y a las personas que realmente estén pensando en el bien del país y las generaciones futuras y que no solo se preocupan por los intereses personales».

Este hilo de dos tuits del entonces Jefe del Ejército movió el avispero en un momento de alta tensión y significó la presión de la máxima autoridad castrense contra el Supremo Tribunal Federal e inauguró la etapa de centralidad militar en el devenir del país que se consagró con la victoria de Jair Bolsonaro.

Sergio Moro.

Dentro de los sectores que apoyaron el mensaje de Villa Boas estuvieron generales activos que luego integraron el gabinete como el actual Jefe de la Casa Civil, Walter Souza Braga Netto (entonces interventor Federal de Río de Janeiro), el General y Comandante Militar de Occidente, José Luiz Dias Freitas, el General Cristiano Pinto Sampaio, comandante de la 16a Brigada de la Infantería de la Selva) y Generales de Reserva y actual funcionario del misterio de Seguridad y Justicia, Augusto Heleno quien declaró que «los militares pueden opinar sobre la situación política del país y no son tapires pacíficos, silenciosos y estúpidos».

El rol del ex General del Ejército en el presente es simbólico, pues, padece una enfermedad en el sistema nervioso que deteriora los músculos y afectan las funciones físicas. Villa Boas-quien además es asesor especial de Bolsonaro- se moviliza en silla de ruedas y no puede respirar por su cuenta pero cada tanto aparecen entrevistas a medios gráficos o publicaciones en redes sociales para solidificar lo que inauguró el 3 de abril de 2018: el retorno de los militares a los asuntos de Estado.

Lula, en la previa de ser detenido tras el rechazo de la Corte al habeas corpus.

En esta entrevista de 13 horas, Vila Boas, dijo: «El texto fue sometido a mi staff y luego a los jefes militares de área (de todo el país) antes de su publicación. Se trataba de una advertencia, mucho más que una amenaza». 

Le aseguro a la Nación que el Ejército Brasileño comparte el deseo de todos los ciudadanos de repudiar la impunidad y respetar la Constitución, la paz social y la Democracia así como vigilar sus misiones institucionales

«Teníamos un aumento de demandas por una intervención militar. Era muy prudente prevenirlas porque después seríamos empleados en contenerlas. Internamente actuamos en razón de la porosidad de nuestro público interno, todo inmerso en la sociedad. Ellos compartían una ansiedad semejante», argumentó.

Estas declaraciones se suman a los chat entre el ex juez, Sergio Moro, y sus fiscales revelados por la investigación del sitio The Intercept que expuso la manera en la que conspiraron para detener e inhabilitar a Lula en 2018. En ese marco, Folha publicó otra conversación en donde la procuradora Carolina Rezende dice: «Chicos, estaba pensando que tenemos que definir mejor el alcance para nosotros de los acuerdos que se están negociando. Después de ayer, tenemos que golpear a Lula en la cabeza (prioridad número 1), para nosotros en la PGR, creo que el segundo el blanco más relevante sería Renan (Calheiros, entonces presidente del Senado)».  

Teníamos un aumento de demandas por una intervención militar. Era muy prudente prevenirlas porque después seríamos empleados en contenerlas. Internamente actuamos en razón de la porosidad de nuestro público interno, todo inmerso en la sociedad. Ellos compartían una ansiedad semejante

«Sé que le preguntaste a ODE [el contratista de Odebrecht] que el primer anexo era sobre la vergüenza de las investigaciones, me pareció excelente la idea, pero ahora tengo mis dudas de si el tema es prioritario y si es oportuno en este momento. No podemos pelear con todos al mismo tiempo. Si intentamos llegar a los ministros del STF. Creo que abrir otro frente contra el Poder Judicial se puede acabar. Por otro lado, esos otros temas (Lula y Renan) para nosotros hoy son fundamentales para ganar las batallas ya abiertas «, continuó. Los mensajes son del 5 de marzo de 2016, un día después de la primera detención ordenada por Moro contra Lula.

Todas estas revelaciones contribuyen a la idea de una persecución contra Lula para sacarlo de la cancha electoral y exponen las irregulares y arbitrariedades realizadas durante todo ese proceso que puede terminar con la anulación de las causas y la recuperación de los derechos políticos para Lula que le permitirían presentar como candidato en 2022.

Fuente: lapoliticaonline.com

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