Alberto podrá controlar el Senado aliado a los partidos provinciales

Los votos de Santiago del Estero, Misiones y San Luis le garantizarían una mayoría propia. Cambiemos crece y puede condicionarlo.

Alberto Fernández podrá dominar el Senado en diciembre si consolida su alianza con los partidos provinciales y ya empezó el trabajo en la campaña acercándose a los gobernadores  Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Oscar Herrera Ahuad (Misiones), cuyo jefe político continúa siendo Carlos Rovira.

Con los resultados de este domingo, la suma del kirchnerismo y el PJ alcanza 35 bancas, a dos del quórum, pero con muchas llaves para superar esa cifra.

La principal son los dos senadores misioneros (Maurice Closs y Magdalena Solari) y los tres de Santiago del Estero (Claudia Ledesma de Zamora y José Neder; y Gerardo Montenegro, que ingresó por Todos).

Pero no los únicos.  El puntanos Alberto Rodríguez Saá puede ayudar con Eugenia Catalfamo; y su hermano Adolfo ya avisó que apoyará al ex jefe de Gabinete si llega a la Casa Rosada. Le pedirán que lo materialicepulsando el botón verde cuando se lo requieran.

Otro voto suelto será el del gobernador rionegrino Alberto Weretilneck, quien será senador con la ayuda de Juntos por el Cambio, que bajó su lista para facilitarle las cosas. Ahora se las podrá simplificar a su sucesora Arabela Carreras, si sabe medir los tiempos en el Senado.

Los gobernadores de Santiago del Estero y Misiones estuvieron cerca de la campaña de Albeto y pueden ayudarlo con 5 votos. Los Rodríguez Saá y Reutemann, otros posibles aliados. 

Juntos por el Cambio creció con respecto a las primarias con su victoria en Entre Ríos y le impidió llegar al Congreso a la camporista Estefanía Cora y acrecentó  la interna del frente Todos para conducir el interbloque desde diciembre.

El cordobés Carlos Caserio, actual jefe del bloque de los gobernadores, quiere continuar presidiéndo el que responda a Alberto, Cristina promueve a Anabel Fernández Sagasti y este domingo fuentes de la Cámara alta y del frente ganador daban por hecho que uno de los dos ocupará la presidencia provisional, el tercer lugar en la línea de sucesión. 

Los senadores del PJ le piden a Alberto sumar los partidos provinciales a su interbloque para evitar que La Cámpora y el kirchnerismo duro, que agruparán más bancas que ellos, definan la jefatura. 

Juntos por el Cambio consolidó su triunfo en la Ciudad de Buenos Aires, pero debió conformarse con el senador por la minoría en Chaco, Tierra del Fuego, Salta y Neuquén, donde por la muerte del radical Horacio «Pechi» Quiroga, reelegirá la ex MPN Lucila Crexell, aliada al Gobierno por gestión de Miguel Pichetto. 

Tendrá 23 senadores, 15 radicales y 8 del PRO; el catamarqueño Oscar Castillo y la esperanza de retener a Crexell y a otros cuatro aliados que tuvo estos años. Se trata del sanjuanino Roberto Basualdo, el puntano Claudio Poggi, el salteño Juan Carlos Romero y el santafesino Carlos Reutemann, que estos años ayudó a Macri pero Alberto no tardará en pedirlo colaboración. Lo necesita.

Cambiemos, de continuar unido, bloquearía los dos tercios que Alberto necesitará para nombrar al procurador de la Corte, el jefe de fiscales, un cargo que Macri no pudo cubrir y  ocupa Eduardo Casal, funcionario de carrera.

Fuente: lapoliticaonline.com

Bolsonaro dijo que no felicitará a Alberto y aseguró que los argentinos «eligieron mal»

En Brasilia cayó muy mal el pedido por la libertad de Lula Da Silva que hizo el nuevo presidente argentino apenas se anunció su triunfo.

Lejos de aliviar la tensión con Brasil, el triunfo de Alberto Fernández sumó un nuevo capítulo de agresiones mutuas con el principal socio comercial argentino. El presidente Jair Bolsonaro aseguró que no felicitará al ganador y dijo que los argentinos «eligieron mal».

«No quiero felicitarlo. Ahora no nos vamos a molestar. Vamos a esperar para ver cuál será su posición real en la política. Porque él se hará cargo, hará un balance de lo que está sucediendo y nosotros vamos a ver qué línea tomará», afirmó.

Las palabras de Bolsonaro surgen como respuesta al primer discurso como presidente electo de Alberto Fernández quien volvió a pedir por la libertad de Lula Da Silva y lo saludó por su cumpleaños, a pesar de las advertencias dentro de su propio espacio para que no lo hiciera.

«Es un hombre extraordinario que está injustamente preso desde hace un año y medio», dijo desde el escenario y rápidamente fue reconocido en la cuenta de twitter que pide la liberación del líder brasilero.

«El primer acto de Fernández fue pedir la libertad de Lula, diciendo que está encarcelado injustamente», dijo Bolsonaro, claramente disgustado. «Lo lamento. No tengo una bola de cristal, pero creo que los argentinos han elegido mal», agregó.

Segundo el mandatario vecino, la victoria de Fernández se debió a que las reformas de Macri no dieron los resultados esperados. «Argentina ha puesto en el poder a quien la había colocado en un agujero», dijo.

Sobre el futuro del Mercosur, sostuvo que Brasil no abandonará el bloque, pero que pueden suspender a la Argentina si muda su rumbo en la política comercial.

«Nos podemos juntar con Paraguay, no sé qué va a suceder con las elecciones de Uruguay, y decidiremos si Argentina hiere alguna cláusula del acuerdo o no. Si lo hace, podemos alejar a Argentina, pero nosotros esperamos que eso no sea necesario», advirtió.

Fuente: lapoliticaonline.com

El Conurbano fue letal para Macri: Alberto consiguió el 81% de la diferencia total

El presidente saliente apenas pudo recortar la distancia respecto de las PASO y en el resto de la provincia ganó por muy poco.

La inesperada remontada de Mauricio Macri no le alcanzó para meterse en el ballotage por una razón muy concreta: el súbito crecimiento no se extendió al Conurbano bonaerense, donde Alberto Fernández consiguió el 81 por ciento del total de la diferencia que le sacó al presidente saliente.

Con más de dos millones de votos extra, Macri logró el domingo revertir las derrotas en Santa Fe, Mendoza, Entre Ríos y San Luis, aumentar la diferencia que había sacado en las PASO en la Ciudad de Buenos Aires y mejorar en todas las provincias, en algunas con más de diez puntos de los que había alcanzado en agosto como Salta, Jujuy y La Rioja.

Sin embargo, la mejoría fue muy modesta en la provincia de Buenos Aires y especialmente en la Primera y Tercera sección electoral, el Talón de Aquiles de Macri. 

Sumados los sufragios de los distritos del Conurbano bonaerense (con alrededor del 96 por ciento escrutado), el candidato del Frente de Todos le sacó 1.629.302 votos al de Juntos por el Cambio. Representa nada menos que el 81,33 por ciento de los 2.003.102 que Alberto le sacó a Macri en todo el país.

Aunque Macri mejoró sus números y recortó la diferencia en unos 300 mil votos, la importancia del Conurbano para el triunfo nacional del peronismo creció respecto a las PASO, cuando había representado el 47,54 por ciento del total.

Aunque nunca fue un territorio favorable para el Gobierno, el resultado de este domingo deja en evidencia que el Conurbano fue, por lejos, la zona que más sufrió la debacle económica del macrismo. De hecho, desde agosto Macri prácticamente no hizo campaña y ningún distrito fue parte de las marchas del «Sí, se puede».

A diferencia de las elecciones de 2015 o 2017, Macri no pudo equilibrar la desventaja del Conurbano con los votos del interior de la provincia de Buenos Aires, donde su triunfo esta vez fue más modesto.

Sumadas las seis restantes secciones electorales de la provincia, Macri apenas le descontó 65.702 votos a Alberto, que ganó en la Segunda (los distritos del norte de la provincia) y la Octava sección (La Plata). En agosto, el peronismo había agrandado la diferencia en más de 120 mil votos con el interior bonaerense.

“REIVINDIQUEMOS LA DEMOCRACIA VOTANDO EN PAZ”

En estos términos se pronunció el gobernador de la Provincia, Gerardo Morales, en el colegio “Nueva Siembra», donde emitió su sufragio, en compañía de Tulia Snopek.

“La expectativa es que vote mucha gente, en el marco de una elección trascendental”, enfatizó y observó un flujo de electores “mayor al de las PASO”. “Concurramos a votar en paz, reivindicando la democracia que supimos recuperar en 1983”, subrayó.

De cara al futuro inmediato, dijo que “más allá de los resultados, mañana lunes estaremos todos trabajando normalmente por el destino de la provincia, preservando la paz lograda, objetivo que es irrenunciable” y recalcó que “los jujeños tenemos que hacer un gran esfuerzo para cuidar y garantizar la paz”. “Sin paz, es muy difícil el futuro como pueblo”, reflexionó Morales.

Al trazar un balance de la campaña, el mandatario consideró que “todas las fuerzas políticas hicimos lo que teníamos que hacer, siempre en una campaña tranquila respetuosa y democrática”.

Alberto ya se prepara para «tiempos díficiles» y empieza la pelea por el reparto del poder

El presidente electo debe estabilizar la economía, pero también enfrenta el desafío de hacer equilibrio entre fuerzas en pugna. El plan de Cristina

Los tiempos que vienen no son fáciles». Con esa premonición, Alberto Fernández se calzó anoche el traje de mandatario y puso en marcha la transición, luego de vencer a Mauricio Macri en las elecciones de este domingo con el 48% de los votos frente al 40% que obtuvo Juntos por el Cambio. «Él es el presidente hasta el 10 de diciembre pero por supuesto vamos a colaborar», dijo Fernández, quien se reunirá este lunes con el jefe de Estado en funciones.

El candidato del Frente de Todos tiene por delante grandes desafíos. En primer lugar, debe estabilizar la economía que este lunes enfrentará una prueba de fuego. Los mercados testearán la efectividad del nuevo cepo que impuso anoche el Banco Central, con un tope de compra de hasta u$s200 dólares, una medida que reclamaban en el Frente de Todos, pero que resultó más dura de lo previsto.

Por otra parte, el nuevo gobierno electo tendrá que enfrentarse a sus propias contradicciones. En ese marco, Cristina Kirchner se apresuró anoche a pedir «a todas las vertientes del campo nacional y popular que nunca más rompan la unidad». Su mensaje pareció estar dirigido a los sectores peronistas que en estos cuatro años le dieron quórum y respaldo a las leyes de Macri en el Congreso.

Pero también coincide con la puja abierta por el reparto del poder en diferentes niveles. Todos tienen expectativas de «volver». A nivel provincial, el jueves pasado estalló una pelea en el acto de cierre en Tucumán, donde se enfrentó un sector del PJ con el gremio de la Uocra. A nivel nacional, en cambio, el kirchnerismo apunta a concentrar su poder en el Congreso, en particular el Senado, y dejar que Fernández defina su gabinete sin demasiadas pretensiones.

Matías Kulfas tiene muchas chances de ocupar el Ministerio de Economía y Santiago Cafiero la jefatura de Gabinete, dos hombres del riñón del Grupo Callao. Daniel Arroyo iría a Desarrollo Social para manejar desde ahí el plan «Argentina sin hambre», Guillermo Nielsen podría ser ministro de Finanzas, y no se descarta que el cristinista Eduardo Wado de Pedro pueda ocupar el Ministerio de Interior.

Más allá del Ejecutivo, lo cierto es que el presidente electo deberá bascular entre los seguidores de Cristina -fortalecidos por el batacazo en provincia de Buenos Aires-, Massa y los gobernadores, así como entre los empresarios, los movimientos sociales, y la CGT. Nada facil para un espacio que, aún con resquemores por el pasado reciente, deberá convivir en el poder desde el 10 de diciembre.

El delicado equilibrio de fuerzas quedó plasmado anoche sobre el escenario dentro del bunker electoral. Mientras los discursos estuvieron a cargo del gobernador bonaerense electo Axel Kicillof, Cristina y Alberto, en un segundo plano se vio a un silencioso Sergio Massa, flanqueado por los camporistas Máximo Kirchner, Eduardo Wado de Pedro y Andrés «Cuervo» Larroque.

«Lo de Axel es un reconocimiento político al exministro de Economía que hoy fue electo gobernador», marcó la cancha la exmandataria. Con 52% de los votos, Kicillof gobernará la provincia más grande del país y tendrá que llegar a acuerdos con los legisladores del massismo, del mismo modo que lo hizo hasta ahora María Eugenia Vidal. El tigrense, en tanto, tendrá fuerte influencia en la Cámara de Diputados de la Nación.

Pese a la victoria irreversible, la dirigencia peronista se topó ayer con un mapa político menos alentador del esperado. Con un 48,11% de los votos contra el 40,36%, Fernández obtuvo una victoria «categórica», como señaló Kicillof, pero Macri a la vez logró recortar la diferencia de 17 puntos de las PASO a 8, lo que podría condicionar el margen de acción política de Fernández. 

«El resultado ayuda a tener equilibrio en el Congreso y que la transición sea ordenada», explicaron anoche a este medio fuentes del Gobierno.

El inesperado desempeño de Macri generó un disimulado vértigo en el espacio de Fernández, al apostar en vano a ampliar la brecha en hasta 20 puntos. Pasada la tensión, lo que primó sin duda fueron los festejos como se observó puertas afuera del bunker.

Allí, sobre Corrientes y Dorrego, miles de jóvenes, familias y organizaciones celebraron en la calle hasta pasadas las 12. También estuvieron presentes jubilados y empleados estatales. Todos ellos también concentran expectativas en Fernández.

Fuente: iprofesional.com

Alberto Fernández, un presidente con menos poder del previsto y una agenda plagada de urgencias

El peronismo regresa al poder, con menos contundencia de lo pronosticado y con la preocupación de no generar una expectativa desmedida

La dinámica de la crisis argentina hizo que todos los tiempos se acortaran. El festejo de Alberto Fernández y Cristina Kirchner fue breve y cargado de mensajes de advertencias.

A Mauricio Macri, en el sentido de defender las reservas del Banco Central, sin escatimar medidas antipáticas y a no anteponer los deseos de una salida elegante sin costo político.

La respuesta fue también rápida y contundente: a la medianoche, el Banco Central estaba anunciando que el tope para comprar dólares se limitaría a u$s200. Es decir, casi casi el cepo con el que había terminado Cristina y que durante años fue motivo de las críticas macristas.

La otra advertencia fue para la propia militancia. Porque detrás de las evocaciones emotivas a Néstor Kirchner en el aniversario de su fallecimiento, detrás de la retórica encendida de reivindicación a los movimientos «nacionales y populares» de América latina y más allá de las promesas de «nunca más neoliberalismo», hubo un pedido entrelíneas para los enfervorizados partidarios kirchneristas.

El pedido fue no hacerse expectativas desmedidas sobre resultados económicos inmediatos. Tanto el diagnóstico sobre «tierra arrasada» que hizo Axel Kicillof como los discursos de Cristina y de Fernández apuntaron a poner énfasis en la herencia que reciben de una economía en recesión profunda y con desafíos graves en el plano financiero.

Un resultado que condiciona el futuro

Lo cierto es que nadie esperaba sorpresas y sin embargo las hubo. Porque si bien se formalizó lo que desde agosto pasado todos los argentinos sabían que ocurriría -que Alberto Fernández es el próximo presidente y Cristina Kirchner la nueva vicepresidente- la sensación política es muy diferente de la de aquella noche de las PASO.

Una vez más las encuestadoras erraron por lejos: no se produjo la derrota lapidaria del macrismo, que mostró una espectacular recuperación anímica y en votos luego de su campaña apostando a la épica de «darlo vuelta».

Y es por eso que a muchos kirchneristas le dejó un gusto a poco la diferencia de menos de ocho puntos, luego de haber imaginado una diferencia que podría superar con holgura los 20 puntos. Esa era la dimensión de la victoria que esperaba Fernández, consciente de que la toma de decisiones en la emergencia económica y social que vive el país sería menos pesada con una legitimación contundente surgida en las urnas.

El Presidente electo deberá encarar ya desde antes de asumir urgentes negociaciones con los sindicatos, las corporaciones, el mercado financiero, la oposición política en el Congreso, las gobiernaciones provinciales, el Fondo Monetario Internacional y los fondos de inversión acreedores de Argentina.

Pero no sólo no se dio ese resultado, sino que el macrismo se recuperó al punto de imponerse en provincias donde había sido derrotado en agosto, tales como Santa Fe, Mendoza, San Luis y Entre Ríos.

De manera que la asunción de Fernández no es como la que había soñado. Y esa diferencia de votos no es apenas un dato anecdótico: el hecho de que el nuevo presidente le deba su victoria a la abrumadora ventaja lograda en la provincia de Buenos Aires –donde vota casi el 40% del padrón- implica que le debe su cargo a Cristina Kirchner.

Fernández había expresado su deseo de gobernar con un estilo distinto al de Cristina, en una coordinación mucho mayor con los gobernadores provinciales y con un estilo más conciliador. En definitiva, que su aspiración era tener una considerable autonomía respecto de su vicepresidenta.

Pero ahora, el hecho de que Cristina haya sido la verdadera artífice del triunfo electoral, que ahora sea la vicepresidente y maneje un Congreso que le responde más a ella que a Fernández hace que en el ambiente político se empiece a hablar sobre cierto «poder de veto» informal para la ex mandataria.

Una agenda plagada de urgencias

El Presidente electo es consciente de que la «luna de miel» que disfrutó Macri –a quien su base electoral le perdonó una larga serie de medidas de ajuste- no será tan larga en esta nueva etapa. Y acaso por eso los discursos apuntaron a la gravedad de la «nueva pesada herencia».

El presidente Mauricio Macri lo invitó a desayunar en la Casa Rosada, en un gesto que implica un intento por superar la antipatía mutua que se profesaron durante toda la campaña.

Las semanas previas a la elección fueron agitadas en la economía, con una fuerte presión sobre el dólar y advertencias de Fernández en el sentido de que el Banco Central no debería seguir sacrificando reservas –cayó u$s20.000 millones desde las PASO- para contener al tipo de cambio.

La aplicación de un cepo mucho más duro que el implementado en septiembre obedece al agravamiento de las expectativas, lo cual se reflejaba en la fuga de dólares del sistema bancario y en una demanda de divisas mucho mayor por parte del público. Ahorristas en pánico abarrotaron el viernes pasado los bancos, lo cual obligó a una asistencia de urgencia que dejó al Central con 1.755 millones de dólares menos que el día anterior.

Con esos números en mente fue que tanto Cristina como Alberto le recordaron a Macri que debe ejercer con responsabilidad su función de presidente hasta el 10 de diciembre.

Todos entendieron el mensaje: son seis largas semanas las que restan para el cambio de mando, y lo que el peronismo espera es que Macri no eluda el costo político de tener que implementar medidas intervencionistas con las que siempre estuvo en desacuerdo.

Macri, satisfecho con su derrota digna

En la vereda de enfrente, Macri lució más tranquilo y hasta satisfecho por lo que podría calificarse como una derrota digna. Y, de hecho, el partido del Presidente mejora su representación parlamentaria, porque anoche también se renovó la mitad de la cámara de diputados.

Como Macri en 2015 había sacado 34% y ahora mejoró esa votación en cuatro puntos porcentuales, se da la paradoja de que, siendo opositor, tendrá mayor fuerza parlamentaria que siendo presidente.

De hecho, en el «bunker» macrista había un buen estado de ánimo, muy diferente al de la noche de la derrota estrepitosa de las PASO. Ya el hecho de haber logrado una victoria clara en su bastión de la Ciudad de Buenos Aires predispuso positivamente los ánimos, ahuyentando los fantasmas de una debacle política.

«Esto recién comienza», sintetizó Macri, dejando en claro cómo es que él entiende el actual momento político: su derrota en las urnas no implica el fin del proyecto Cambiemos sino que, por el contrario, se consolida un espacio con proyección de futuro, cohesionado y con la aspiración de ser una alternativa de recambio con el peronismo.

Pero, en el balance, el macrismo se retira relativamente satisfecho. Un apoyo de 40% del electorado después de haber sufrido una larga y profunda recesión, incluyendo un fuerte tarifazo, varias devaluaciones, un incremento del desempleo y una inflación desatada, deja en claro que hay una porción del electorado que encontró una forma donde canalizar sus aspiraciones y valores.

Macri calificó lo que viene como «una oposición sana, constructiva, responsable, que ayude a consolidar logros». Toda una declaración en el sentido de que aspira a liderar personalmente la oposición en la nueva fase.

Primeras señales de lo que viene

Se llega así al final de una campaña larga, exasperada, tensa y con el trasfondo de una dura crisis económica.

Para el corto plazo, resta ver es si en estas largas seis semanas de transición se logrará una relativa estabilidad y un traspaso de mando que cumpla la institucionalidad. Algo que no es poco para un gobierno no peronista que termina en una crisis económica.

Y, para el mediano plazo, hay algunas señales que ya se empiezan a vislumbrar. Por ejemplo, la interna del «día después».

La perspectiva de que se vienen años duros hace que pocos en el peronismo imaginen una reelección de Fernández en 2023, lo cual abre una inmediata puja por la sucesión.

De un lado, la proyección de Axel Kicillof como nueva estrella de la política argentina. Del otro lado, Sergio Massa, tercero en la línea sucesoria cuando sea confirmado como presidente de la cámara de diputados, que ya avisó sobre su intención de postularse en cuatro años.

Fuente: iprofesional.com

Comenzó la transición: Macri y Alberto Fernández reunieron en la Casa Rosada

Durante el encuentro, Fernández le propuso a Macri una lista de colaboradores para que trabajen durante el período de transición

Con un encuentro a solas en la Casa de Gobierno, el presidente Mauricio Macri y su sucesor electo, Alberto Fernández, iniciaron oficialmente este lunes el proceso de transición entre sus gobiernos, que culminará el próximo 10 de diciembre con la asunción del referente del Frente de Todos.

Durante el encuentro, que se desarrolló en un clima de amabilidad, Alberto Fernández le propuso a Macri una lista de colaboradores para que trabajen durante el período de transición, que se extenderá hasta el 10 de diciembre, cuando efectivice el traspaso de autoridades.

Los nombres sugeridos por el presidente electo forman parte de su equipo de trabajo: se tratan de su jefe de campaña, Santiago Cafiero, el ex secretario de Finanzas de la Nación, Guillermo Nielsen, y los economistas Matías Kulfas y Cecilia Todesca.

Tras la reunión, que se extendió por una hora, Fernández se retiró hacia sus oficinas del barrio porteño de San Telmo y afirmó que fue «positivo» el encuentro con el mandatario nacional.
Macri y Fernández compartieron una charla y se mostraron sonrientes y dándose la mano en una fotografía que difundió Presidencia de manera oficial luego de la cita.

En una segunda imagen, se los observa sentados frente a frente en la oficina presidencial.

El encuentro marcó el comienzo formal de la transición entre ambos gobiernos, algo que no había ocurrido durante el cambio de mando entre la ex mandataria Cristina Kirchner y Macri, en 2015.

La reunión se produjo en momentos en que transcurre en una jornada tensa con el dólar, luego de que el Banco Central anunciara el endurecimiento del cepo para la compra de la divisa norteamericana.

Posteriormente, Fernández se fue del edificio gubernamental acompañado por su vocero, Juan Pablo Biondi, sin formular declaraciones a los periodistas que allí lo esperaban.

En las inmediaciones de la Casa de Gobierno lo aguardaba además un grupo de militantes y curiosos que querían saludarlo tras la victoria nacional.

Al arribar a sus oficinas del barrio porteño de San Telmo, el presidente electo afirmó que el encuentro con Macri fue «positivo».

Luego de una hora de reunión en la Casa Rosada, Fernández llegó a sus oficinas de la calle México y en un breve diálogo con la prensa valoró la cita con el jefe de Estado.

Está previsto que el mandatario electo se quede en sus oficinas y allí mantendrá distintos encuentros durante toda la jornada.

En medio de una intensa lluvia, el mandatario electo Alberto Fernández arribó este lunes a la Casa Rosada puntual para la cita con Mauricio Macri y lo primero que hizo fue fundirse en un abrazo con el histórico fotógrafo presidencial, Víctor Bugge.

Conocidos desde su época de jefe de Gabinete, Fernández saludó con afecto al fotógrafo oficial, la primera cara conocida que vio al arribar a la Casa de Gobierno, que lo albergará a partir del 10 de diciembre.

Como testigo directo, en el primer relato sobre el momento del encuentro Bugge aclaró que Macri y Fernández «se recibieron muy bien» y destacó «la buena onda de ambos», aclarando que de los «otros temas» no sabe nada porque «no» es de su competencia y se retiró tras la toma de la foto. 

Conocidos desde su época de jefe de Gabinete, Fernández saludó con afecto al fotógrafo oficial, la primera y la última cara conocida que vio al arribar y al retirarse de la Casa de Gobierno , que lo albergará a partir del 10 de diciembre.

«Fui testigo fotográfico, se recibieron muy bien ambos presidentes», aclaró el histórico fotógrafo presidencial en declaraciones formuladas a la prensa mientras se dirigía a su oficina de trabajo.

«Sentí la necesidad de recibirlo» dijo Bougge, quien además consideró que «más allá de la necesidad de hacer la foto para que siga sumándose a esta historia que me lleva por el presidente número 15».

Eran las 10:30, la hora señalada para la reunión con el actual mandatario, que lo recibió sin preámbulos en un encuentro a solas.

Fernández llegó a la Casa Rosada cuando llovía copiosamente sobe la Ciudad, acompañado por su vocero, Juan Pablo Biondi.

En los pasillos del edificio, los esperaban algunos empleados curiosos, que también lo saludaron y le dieron la bienvenida.

La reunión entre Fernández y Macri duró una hora, y al retirarse, el ex jefe de Gabinete volvió a tener un afectuoso saludo con el fotógrafo presidencial, que lo retratará a partir de diciembre.

Sin hacer declaraciones, el referente del Frente de Todos salió de la Rosada y afuera lo aguardaba un grupo de seguidores que quería felicitarlo por el triunfo.

Fernández, al retirarse por el Salón de los Bustos al llegar a la puerta se dio vuelta y saludó con la mano a los periodistas acreditados en la sede gubernamental.

Antes de subir al vehículo en el que se traslada, saludo a la guardia de fotografos con la mano y la «V» de la victoria.dores que quería felicitarlo por el triunfo.

Tras la derrota electoral, el mandatario nacional llamó por teléfono al candidato opositor para invitarlo a tener una reunión, tal como aseguró al hablar en el escenario de su búnker en Costa Salguero.

El futuro presidente respondió minutos después desde su comando de campaña en el barrio porteño de Chacarita y le manifestó que iba a concurrir para «colaborar» en todo lo que pueda en el marco de la transición.

Tras el encuentro celebrado este lunes, Macri se reunía junto a los integrantes de su Gabinete.

El jefe de Estado mantendrá la tradicional reunión con sus ministros y los pondrá al tanto de lo dialogado con el dirigente peronista respecto al período de transición que se abrió con el triunfo del candidato del Frente de Todos en los comicios del pasado domingo.

Así lo anunció el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, en diálogo con los periodistas acreditados en la Casa Rosada.

Fuente: iprofesional.com

Con la mirada puesta en el blue y con «cepo reperfilado», el dólar se vende a $64,50

El endurecimiento del cepo impuesto por el Banco Central a las personas humanas tiene por objetivo reducir el drenaje de reservas hasta el 10 de diciembre

Una vez conocidos los resultados de las elecciones presidenciales en las que resultó ganador el binomio del Frente de Todos, el Banco Central decidió reducir drásticamente la cantidad de dólares que pueden comprar mensualmente las personas humanas, pues lo redujo de u$s10.000 a solo 200 dólares.

Según lo expresó el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, «Las medidas son para proteger las reservas».

«No hay restricciones para viajes en tarjeta de crédito», aclaró Sandleris pero aclaró: «En lo que se refiere a extracciones con tarjeta de débito en el exterior cuenta como acá, con el límite de u$s200 por persona».

Las nuevas medidas del BCRA «buscan frenar la compra de dólares para atesoramiento y especulación, y no limitan las operaciones de comercio exterior o pagos de deuda. En concreto, (…) son medidas para proteger reservas y permitir al nuevo Gobierno mayores grados de libertad para la implementación de políticas económicas», dijeron analistas de Portfolio Personal Inversiones (PPI).

El temblor que sacude la plaza local llevó al dólar oficial a un récord de 65 pesos en un mercado recalentado por una fuerte demanda por cobertura antes de las elecciones, que impulsó al blue a superar los $75 y al Contado con Liquidación por encima de los $81.

La medida fue tomada a las 12 de la noche del domingo, tras la derrota electoral del presidente Mauricio Macri frente a Alberto Fernández.

Cabe recordar que durante la campaña, el ahora presidente electo Alberto Fernández le reclamó al actual mandatario que cuide el nivel de las reservas que el viernes terminaron en 43.503 millones de dólares, aunque el volumen de libre disponibilidad apenas supera los 7.000 millones.

Ahora, con este nuevo escenario el mercado cambiario se conforma con:

– Segmento mayorista, que es el que se denomina MULC y al que se vuelcan empresas y bancos que realizan operaciones de comercio exterior,

– Minorista, al que acceden las personas físicas, ahora restringido a solo u$s200 por cuenta y por mes.

– Blue: por fuera del sistema financiero

– Contado con liquidación: al que acuden empresas y grandes inversores, mediante la compra / venta de acciones que cotizan tanto en el pais como en el exterior. 

– Dólar MEP: se canaliza a través de la compra / venta de bonos localmente. 

En este contexto, en el día después de las elecciones, el mercado cambiario se desenvuelve de la siguiente manera:

En el segmento mayorista, el precio ronda los 59 pesos, es decir un peso por debajo del cierre anterior. En este contexto, se conoció que Banco central ofreció 50 millones de dólares en mercado mayorista, según algunos operadores. 

Por su parte, en la Bolsa el contado con liquidación opera con marcada volatilidad y apertura de los precios, entre $81 y 85 pesos. En cuanto al dólar MEP, cotiza a 78,50 pesos. 

En tanto, en el ahora restringido mercado minorista, el habitual relevamiento que realiza iProfesional arroja un precio promedio de 64,50 pesos, aunque se advierte una marcada diferencia en las cotizaciones. El detalle por entidad es el siguiente:

– Galicia: $65

– Nación: $65,50

– ICBC: $62,70

– BBVA: $62,45

– Supervielle: $64,90

– Santander: $66,23

– Balanz: $62,50

En las cuevas del microcentro porteño el precio estimativo del blue es de 77 pesos. 

En cuanto al riesgo país, se movía al alza el lunes, previo a la apertura de los mercados financieros, tras conocerse las nuevas restricciones cambiarias.  El indicador del banco JP.Morgan subía 19 unidades, a 2.165 puntos básicos.

Mientras tanto, en Wall Street los ADRs y acciones de compañías argentinas muestran mayoría de subas, por lo que revierten la situación que se observaba en el pre-market. Las suban las encabezan Loma Negra con el 3,8%, seguida por Supervielle con el 2,9% y Central Puerto, que gana 2,5 por ciento. 

En este escenario, los analistas estiman que los mercados locales tendrán unos días agitados, aunque los indicios de una transición ordenada y de una oposición fuerte podrían limitar las turbulencias.

Fuente: iprofesional.com

El Frente de Todos se impuso en la mayoría de los departamentos de la provincia

Sólo en General Belgrano, San Antonio y Valle Grande la fuerza de Juntos por el Cambio pudo superar el porcentaje de votos de la fórmula de Fernández-Fernández

Finalmente ayer se confirmó lo que ya se vislumbraba desde las PASO, donde la fórmula Fernández-Fernández se había quedado con la mayoría de los votos, mismo hecho que ocurrió este domingo, y que catapultó a Alberto Fernández como ganador en primera vuelta, situación que se replicó en Jujuy.

En toda la provincia, la fórmula presidencial del Frente de Todos obtuvo el 46,12 por ciento de los votos, mientras que el binomio Macri-Pichetto se quedó con el 41,50 por ciento.

En cuanto a las candidaturas a diputados, el Frente de Todos obtuvo el 45,47 por ciento de los sufragios contra el 43,31 de Juntos por el Cambio. De esta manera, Carolina Moisés, junto con Julio Ferreira, fueron electos como diputados nacionales por la provincia. También accede a ese cargo el radical Jorge “Colo” Rizzotti. Pese a la pelea voto a voto, al oficialismo jujeño no le alcanzó para mantener las dos bancas que tenía, y dejó afuera a la ministra de Desarrollo Humano Natalia Sarapura.

Sin embargo, si se compara departamento por departamento, los votos obtenidos por el Frente de Todos y Juntos por el Cambio, la diferencia es mucho más amplia, pudiendo ganar la fuerza del actual presidente Macri sólo en 3 de los 16 departamentos que tiene la provincia.

Los casos excepcionales se dieron en General Belgrano, donde Juntos por el Cambio se quedó con el 49,56 por ciento de los votos, contra el 37,33 del Frente de Todos en la categoría presidente y vice.

Asimismo, para la categoría diputados nacionales, la lista que encabezaba Rizzotti se quedó con 49,39% y la lista de Carolina Moisés alcanzó el 37,58 por ciento de los votos.

El departamento de San Antonio también tuvo como triunfador a Macri, quien se quedó con el 48,31 de los votos, mientras que Rizzotti alcanzó el 49,45 por ciento de los votos.

Allí mismo, el Frente de Todos obtuvo el 40,61 por ciento de los votos en la categoría presidente, y el 42,07 en la categoría diputados.

El departamento donde el oficialismo nacional pudo alcanzar su mejor performance fue en Valle Grande, donde la fórmula presidencial se llevó el 61,58% y la fórmula para diputados obtuvo el 63,72 de los votos.

En tanto, el Frente de Todos se quedó con el 37,60 por ciento en la categoría presidente y vice, y con el 35,45 en la categoría diputados.

En lo que respecta al resto de los departamentos, el Frente de Todos se impuso, en algunos casos, de manera categórica.

Tal es así, que en Santa Catalina, el Frente de Todos se quedó con el 66,32 por ciento de los sufragios para la presidencia, y con el 54,45 en diputados; contra el 26,25 de Juntos por el Cambio en la fórmula presidencial y con el 41,69 para diputados.

En tanto Yavi, el FdT (Frente de Todos) se quedó con el 58,26 contra el 27,19 de JxC (Juntos por el Cambio) para presidente; y con el 58,07 del FdT para diputados, mientras que JxC obtuvo el 30,28.

Rinconada repitió el triunfo del FdT con el 62,04 para presidente y el 59,65 para diputados; contra el 28,46 de Macri-Pichetto y del 32,76 en la categoría diputados.

En el departamento de Cochinoca Alberto Fernández alzó el 56,60 por ciento de los votos, y Carolina Moisés con Julio Ferreyra obtuvieron el 55,37 de los votos.

Allí, JxC se quedó con el 28,20 por ciento de los sufragios para presidente y el 32,70 para la lista de diputados.

Humahuaca también fue para el frente de fuerzas políticas, que se quedó con el 57,84 de los votos para presidente y el 54,81 para diputados; mientras que JxC se quedó con el 26,40 para el cargo ejecutivo y 30,33 para los cargos legislativos.

En tanto que en Susques Alberto Fernández se quedó con el 53,27 y Macri con el 33,93 de los votos. Asimismo, la categoría diputados el FdT obtuvo el 57,99% y JxC el 34,38%.

Tumbaya también eligió como presidente a Fernández, con el 50, 68 de los votos, y en sgundo lugar quedó Macri con el 40,89 de los sufragios. Mientras que para las bancas, el FdT se quedó con el 44,69% y el oficialismo con el46,18.

Otro de los departamentos de la quebrada, Tilcara, la fórmula presidencial Fernández-Fernández obtuvo el 57,25 contra el 31,40 de la fórmula encabezada por Macri.

En cuanto a los diputados, el FdT se quedó con el 50,98 de los sufragios, contra el 37,73 de Cambiemos.

En la región del ramal, el Frente de Todos también se impuso en la mayoría de los departamentos. Tal es el caso de Ledesma, donde el frente obtuvo el 56,13 para presidente y el 54,69 en diputados. En comparación, Cambiemos obtuvo el 34,14 para presidente y el 37,09 para las diputacías.

En Santa Bárbara Alberto Fernández alcanzó el 60,30 de los votos, y Macri el 44,14. La lista de Carolina Moisés y Julio Ferreira sumó el 55,35% y Rizzotti el 40,09.

En San Pedro, la fórmula F-F se quedó con el 54,63% contra el 35,14 del binomio Macri-Pichetto; mientras que la categoría diputados el FdT se quedó con el 51,32 y Juntos por el Cambio obtuvo el 40,01.

En Palpalá, lo números fueron los más ajustados de todos los departamentos en general, donde el Frente de Todos sumó el 42,64 de las voluntades, y Juntos por el Cambio se quedó con el 41,56 de los sufragios en la categoría presidencial.

Lo mismo ocurrió para los cargos para la cámara, donde el FdT se quedó con el 43,86 por ciento de los votos, y JxC con el 42,03.

Por último, en El Carmen, también se repitió la tendencia favorable para la fórmula presidencial de Alberto Fernández y Cristina Fernández, que quedaron con el 46,25 de los votos, contra el 41 obtenido por Macri-Pichetto.

Asimismo, la lista encabezada por Carolina Moisés alcanzó el 46,78% de los sufragios, y la lista de Rizzotti, se quedó con el 42,72.

Otra de las tendencias que se puede observar, es la polarización del voto entre las 2 principales fuerzas, y el resto de los competidores, que quedaron lejos en la contienda electoral.

Por otra parte, se notó una gran afluencia del electorado a concurrir a la votación. Según estima el sitio resultados2019.gob.ar, en la provincia votó el 81,81 del padrón. Asimismo, los datos se corresponden al 97,75 de las mesas escrutadas.

Fuente: resultados2019.gob.ar

Gerardo Morales y ese oscuro objeto del deseo llamado democracia

El resultado de las elecciones nacionales y provinciales imponen una revisión sobre la manera en que Gerardo Morales administra el poder en Jujuy.

Nuevos tiempos se viven en la Argentina a partir de la victoria de Alberto Fernández en las elecciones presidenciales. También en Jujuy, con un ajustado triunfo del Frente de Todos en la categoría Diputados Nacionales.

Aunque un Gerardo Morales descontracturado (él ya fue reelegido) aceptó el triunfo del Frente de Todos en nación y provincia, un límite a su poder y margen de maniobra asoma en el horizonte. Sobre todo porque Jujuy es una provincia deficitaria con una enorme deuda que la hace dependiente de los aportes nacionales para cerrar sus cuentas y cumplir con el pago de sueldos a los empleados estatales y los compromisos financieros asumidos con bancos, bonistas y entidades crediticias.

Esa  dependencia financiera de los fondos nacionales, pone a Morales en la necesidad de ensayar un nuevo perfil negociador, un carácter inédito para la forma en que perfiló su gestión de gobierno.

Y es que también los resultados provinciales evidencian que no alcanza con la polarización y el clientelismo (del cual tanto abjuró) para conducir a una provincia que exhibe índices de pobreza entre los más elevados del país y una matriz productiva sumamente dependiente del estado.

La retórica de la polarización ya se ha evidenciado como insuficiente a nivel nacional y provincial y Morales deberá tomar nota de ese hecho de cara a un segundo mandato. En su discurso posterior a la elección el gobernador sostuvo en relación a los jujeños que “la mayoría quiere paz, respeto, progreso». Pero parece que la mayoría del pueblo quiere más que eso y no le alcanza con los eslóganes que usted promueve señor gobernador.

Porque la ciudadanía le marcó con votos a Macri y a Morales que con ese relato no les alcanza. Porque hay necesidades reales: poder llegar a fin de mes con sueldos que les permitan algo más que sobrevivir, conseguir un empleo, tener acceso real a un sistema de salud pública, poder estudiar de manera gratuita. Si pensamos que casi la mitad de las personas en Jujuy dependen directa o indirectamente del empleo estatal y que los empleados en un 80 por ciento tienen sueldos que los ponen debajo del límite de la pobreza tendremos una idea de la situación acuciante que muchos jujeños enfrentan.

Entonces hablar en términos abstractos de “la paz” suena como una módica e insatisfactoria recompensa para quienes día a día deben jugarla con sueldos de miseria en condiciones laborales miserables.

Párrafo aparte merece el análisis de cómo ante su propia decadencia una propuesta de gobierno, la de Macri-Morales en este caso, incurre de manera agravada en todas y cada una de las prácticas que se comprometió a combatir, clientelismo, autoritarismo, aprietes a la prensa y muchas más. De esas acechanzas este medio puede dar fe. Y es que ante la desesperación, cierta burguesía argentina siempre gira a la derecha mostrando su verdadera impronta, y es que en sus propios términos, el liberalismo profundo es una “rara avis” en estas tierras, en verdad, es más conservador que liberal.

El oficialismo nacional ha demostrado ser una aceitada maquina electoral, ésta es su mayor virtud y su más grande defecto. Macri y su tropa son muy buenos a la hora de criticar los defectos del anterior o futuro gobierno; el antagonismo es el juego que mejor les sienta. Juntos por el Cambio sobrevivió cuatro años siendo “la oposición de la oposición” pero al mismo tiempo demostraron su ineptitud para gestionar la economía y sustentabilidad de un país, quizas sea la principal causa de su derrota.

Si Gerardo Morales se mantiene preso de la lógica “amigo-enemigo” que tanto criticó a su endiosado enemigo, el kirchnerismo, mientras pretende seguir ofreciendo ese alimento discursivo, el escenario para su nuevo mandato no es alentador.

Porque a los jujeños ya no les alcanza con la ofrenda repetida de “Milagro Sala presa y la Tupac desmantelada”. Necesitan un gobierno que les brinde soluciones concretas a su día a día. Y si a esa demanda insatisfecha se suma un gobierno nacional que de manera previsible no estará dispuesto a proveer fondos sin beneficio de inventario, el horizonte de gobernabilidad luce complicado para el gobernador.

Hasta aquí la polarización blandida por el gobierno contra “los violentos”, “los corruptos”, o “los antidemocráticos” le fue útil para gobernar y avanzar sobre los mismos principios republicanos que dijo defender.

Morales usó y abusó de ese mecanismo para arremeter contra el estado de derecho y sojuzgar las demandas de la sociedad civil articulada por gremios y organizaciones sociales. Carente ahora del apoyo financiero e ideológico de un gobierno nacional, se verá obligado a negociar y replantear una concepción arcaica y absolutista del poder. Es lo que una mirada lúcida de la nueva situación del país y la provincia requieren.

La persistencia de posturas extremas, en el orden de lo factible por parte del gobierno traería consecuencias perjudiciales para el pueblo. En la dimensión democrática, la posibilidad de incorporar en términos reales las demandas de un pueblo atribulado junto a la revisión de una mirada que roza el autoritarismo, brindaría una brisa saludable de aire renovado para una población jujeña sufriente.