Mientras el dólar supera los 44 pesos, en un mes habrá que prepararse para otro ajuste en la luz


El bolsillo no para de sufrir: entre inflación y dólar, se viene otro aumento en las tarifas de luz.

 

 

Con un dólar a 44 pesos y una tendencia que lo puede llevar a oscilar a la baja nuevamente, lo que nadie puede negar es que el horizonte de la divisa estadounidense claramente será hacia arriba y no hacia abajo, con lo cual mientras hoy miramos perplejos los cambios en la moneda, no hay que olvidar que este fenómeno, más temprano que tarde, se trasladará nuevamente a precios.

Y mientras observamos sin mucho por hacer para evitarlo, la agenda dice que en un mes habrá que recortar el bolsillo una vez más porque se viene otro ajuste en las tarifas de la luz.

 

El Ente Regulador Eléctrico dispuso ayer un aumento en la remuneración que perciben Transener y las empresas regionales de transporte troncal con retroactividad al 1 de febrero. La suba que en el caso de Transener es del 25,16%, similar al de las otras firmas, sólo se trasladará por ahora a los grandes usuarios industriales que compran directamente a las generadoras.

Y mientras no se traslade a las tarifas de todos los usuarios, el aumento en el transporte eléctrico será cubierto con subsidios del Estado nacional, porque Cammesa es el organismo que paga a las transportistas, explican en Ambito. El incremento es el que surge del ajuste semestral previsto en la llamada revisión tarifaria integral que se autorizó en 2017 para transportistas y las distribuidoras Edenor y Edesur.

 

 

En marzo se trasladó a todos los usuarios el ajuste semestral de las dos distribuidoras con compensación por no haberse aplicado en febrero, cuando hubiera correspondido, pero recién ayer se conoció el que corresponde al transporte. Una fuente del ENRE afirmó que las resoluciones se dictaron justo antes de que Cammesa empiece a emitir las facturas de febrero.

Como a partir de ahora, la remuneración anual de Transener pasará de $5.038, 2 millones a $6.305,8 millones, según indica la resolución 67, el Estado deberá hacerse cargo de la mayor parte de la diferencia que en total asciende a $1.267,6 millones sólo tomando a esta empresa.

Pensando en la advertencia del Fondo Monetario sobre la necesidad de ajustar más el gasto público, el Gobierno se vería obligado a trasladar por lo menos parte de la suba a toda la demanda. En principio, el transporte tiene una incidencia del 3% al 4% en la factura final de los consumidores, con lo cual un aumento en torno al 25% significaría un alza del 1% en la boleta.

Un incremento del 4% en tarifa final representa un aumento del 10% en precios mayoristas, pero cubrir el aumento del tipo de cambio y del transporte, y bajar el peso de la parte subsidiada, exigiría un alza mayor.

Aún no comenzó abril, pero es necesario anticiparse lo más que se pueda: los ajustes siguen, el dólar sube y la inflación no cede,

 

 

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